jueves, 22 de julio de 2021

Exclusión y estigma en tiempos de pandemia

 

Ha pasado más de un año desde que el mundo se detuvo. Más de un año de aquella alerta sanitaria que iba a tenernos en nuestras casas 14, 28, 56… días, y más…

Vienen a nuestra memoria situaciones y vivencias distópicas, de pesadilla, también recuerdos de solidaridad y empatía, aplausos… Y también policías de balcón, inseguridad y miedo.

Algunos colectivos especialmente vulnerables vivieron aquellos tiempos con especial crudeza, sometidos al escrutinio y al estigma, una vez más. Me refiero a las personas con trastornos mentales graves y, especialmente, las que están más excluidas de la sociedad, como las personas con trastorno mental grave que viven en la calle, que carecen de un hogar.

Muchas de ellas fueron atendidas en aquel confinamiento, en centros habilitados en polideportivos y albergues. Algunas no pudieron sobrellevarlo y volvían a la calle, y fueron, con frecuencia, amonestadas e insultadas por ello. Otras muchas se aislaron en sus casas, incluso hubo quien pudo ver confirmados sus temores ante una amenaza, en este caso, real.

Las personas con trastorno mental grave pueden tener serias dificultades para un autocuidado eficiente, así como una pérdida en sus habilidades para relacionarse con pares, lo que los lleva a un aislamiento con frecuencia penoso. Por ello precisamente es necesaria la atención sanitaria desde el respeto a sus valores, creencias y modo de vida. Salvar barreras y establecer relaciones de confianza son elementos esenciales para una buena atención y un buen cuidado.

La atención que varios equipos sanitarios especializados (los Equipos de Tratamiento Asertivo Comunitario) llevaron a cabo en los centros habilitados para personas sin hogar permitieron establecer contacto con personas con trastorno mental grave que, quizá en otro contexto, no se hubieran dado. ¿No hay mal que por bien no venga? Difícil calibrarlo.

Quizá no era un marco terapéutico idóneo, ni existía, tal vez, una garantía de confidencialidad propia de una consulta al uso. Pero quizá tampoco la situación pandémica era muy usual. Y, tal vez, a las personas que fueron atendidas tampoco les importaran estas pequeñas transgresiones del marco sanitario normativo. Pero la escucha, el acompañamiento y la cercanía son elementos terapéuticos extraordinariamente potentes, se den donde se den.


Artículo 5 del Código de Deontología Medica:

1. La profesión médica está al servicio del ser humano y de la sociedad. Respetar la vida humana, la dignidad de la persona y el cuidado de la salud del individuo y de la comunidad son los deberes primordiales del médico.

2. El médico debe atender con la misma diligencia y solicitud a todos los pacientes, sin discriminación alguna.

 

Artículo 18 del Código de Deontología Medica:

El lugar donde se preste la asistencia sanitaria deberá ser acorde con la dignidad y el respeto que merece el paciente y contará con los medios adecuados para los fines que ha de cumplir.

 

Izaskun Elortegi Kaiero, Vocal de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia.

 

domingo, 27 de junio de 2021

Interconsultas No Presenciales y Derivaciones. Un acto médico continuo.

La pandemia debida al Covid-19 nos ha traído cambios abruptos y adaptativos en el desarrollo de nuestra labor, al igual que ha sucedido en todos los ámbitos de la vida.

Sin embargo, el cambio en la forma de la asistencia, aunque condiciona y produce una alteración del modelo tradicional de relación médico-paciente, forma parte de una evolución necesaria hacia nuevos modelos asistenciales. Esto, no nos sorprende cuando pensamos en la manera de comunicamos actualmente en el resto de facetas.

El Código de Deontología Médica establece en su Artículo 7.1: Se entiende por acto médico toda actividad lícita, desarrollado por un profesional médico, legítimamente capacitado, sea su aspecto asistencial, … orientado a la curación de una enfermedad, al alivio de un padecimiento o a la promoción integral de la salud. …” quedando así encuadradas como actos médicos las interconsultas no presenciales y como tales sujetas a responsabilidad jurídica.

Las interconsultas o consultas no presenciales, que “han venido para quedarse”, aportan ventajas al proceso asistencial acortando tiempos y evitando desplazamientos, pero no deben ser ni el modelo prioritario ni la sustitución a la asistencia convencional, sino más bien una herramienta de comunicación fluida entre las y los profesionales que facilite la prestación sanitaria a nuestras y nuestros pacientes.

La consulta no presencial nos exige en definitiva su uso adecuado, manteniendo la buena relación y el buen quehacer que son propios de la profesión médica como se manifiesta en el Artículo 38 de nuestro Código: “Los médicos que comparten la responsabilidad asistencial de un paciente deben proporcionarse la información necesaria de forma clara y comprensible, ...”.

Esto nos supone que debemos de explorar las vías idóneas para cada situación, ya que la información recogida en estos actos médicos ha de llegar a la usuaria o usuario de una forma clara y eficaz como se recoge en el Artículo 16 de nuestro Código de Deontología: “La información al paciente no es un acto burocrático sino un acto clínico. Debe ser asumida directamente por el médico responsable del proceso asistencial, tras alcanzar un juicio clínico preciso”.

Koldo Berganzo Corrales y Crescente Martínez Ortega, Vocales de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia.

domingo, 23 de mayo de 2021

Profesor Gonzalo Herranz, referente mundial de la Ética Médica

Este jueves 20 de mayo ha fallecido en Pamplona, a los 90 años de edad, el catedrático Gonzalo Herranz, profesor emérito de Ética Médica del Departamento de Humanidades y Ética Médica de la Universidad de Navarra y referente mundial de la ética médica.

Nació el 27 enero de 1931 en O Porriño (Pontevedra) y comenzó los estudios de Medicina en la Universidad de Santiago de Compostela (1948), terminándolos en la de Barcelona con premio extraordinario (1954). Después de especializarse en Anatomía Patológica en el Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, amplió sus estudios en Tubinga y Bonn. En 1957, se doctoró en la Universidad de Barcelona donde se orientó a la docencia. En 1971 obtuvo la cátedra de Histología, Embriología General y Anatomía patológica de la Universidad de Oviedo. 

Regresó posteriormente a la Universidad de Navarra, donde fue vicerrector (1974-78) y decano de la Facultad de Medicina (1978-81). En 1987, cambió su orientación profesional para dedicarse a la Ética Médica. Fue profesor ordinario de Ética Médica (1987-2002) y director del Departamento de Humanidades y Ética Médica hasta el año 2001. Dirigió su investigación hacia los aspectos éticos de la profesión, la posición de la bioética en el curriculum médico y numerosos aspectos prácticos como el valor de la vida naciente, la eutanasia, la ética hospitalaria. Sobre estos temas, publicó alrededor de 100 artículos.

Ocupó numerosos cargos en organismos nacionales e internacionales. Fue presidente (1984-95), secretario (1995-02) y vocal (2002-07) de la Comisión Central de Deontología de la Organización Médica Colegial de España; vicepresidente de la Comisión de Ética del Comité Permanente de los Médicos de la Comunidad Europea (1986-88); vicepresidente de la Federación Mundial de Médicos que respetan la vida humana (1986-92); miembro del Consejo Directivo de la Academia Pontificia para la Vida (1994); y miembro del Comité Internacional de Bioética de la UNESCO (1996). Fue experto en diferentes ocasiones (1986, 1987, 1989, 1991) ante el Parlamento Europeo (Bruselas y Estrasburgo), la Comisión de la Comunidad Europea (Programa AIM, 1989, 1990) y ante el Congreso de los Diputados de España (1995). Miembro del Grupo de Trabajo que redactó los Principios de Ética Médica Europea de la Conferencia Internacional de Ordenes Médicas (1986-1987) y presidente de la Comisión de redacción del Código de Ética y Deontología Médica de España.


© 2021, Ediciones Universidad de Navarra, EUNSA

Del Prof. Gonzalo Herranz, destaca su curriculum pero sobre todo, su humanidad. Las personas que le hemos conocido, sabemos que era una gran persona, siempre disponible, profundamente sabio y humilde. Para describirle, dejo unos breves testimonios sobre su persona publicados en el libro “Desde el corazón de la Medicina. Homenaje a Gonzalo Herranz”1. Este libro lo editó la Organización Médica Colegial como acto de justicia en reconocimiento por su trabajo en la corporación médica y como proyecto de promover la Ética Médica en la formación de sus colegiados. En él se recoge una entrevista a su persona y algunas conferencias suyas.

Dr. Juan José Rodríguez Sendín: La deontología se describe en los documentos, pero donde se encuentra realmente no es en los papeles sino en los compromisos y en la conducta personal de los médicos, de lo cual es un claro exponente la figura del insigne profesor Dr. Gonzalo Herranz, que ha hecho de su vida profesional una actividad fundamentalmente ética.

Dr. Enrique Villanueva: Tres aspectos de su persona, que para mí son los más relevantes: el sabio, el hombre respetuoso y tolerante, y el hombre deontológico. Gonzalo ha sido un regalo para muchos que hemos tenido la dicha y el honor de compartir el trabajo con él y bajo su dulce y sosegada autoridad. Él podría hacer suyas las palabras de Amado Nervo: siempre que haya un hueco en tu corazón llénalo de amor.

Diego Gracia: Le he oído decir repetidamente que desearía como epitafio “defendió a los embriones. Yo no aspiro a tanto, entre otras cosas porque en eso puedo no estar de acuerdo del todo con él. Yo le pondría otro epitafio: “vivió en actitud amistosa y pasó haciendo el bien”.

Marcos Gómez Sancho las cualidades humanas de Gonzalo que transpiran en cada una de sus intervenciones, orales o escritas: la bondad, la solidaridad, el compromiso con los más débiles, la misericordia, la compasión y el respeto hacia los enfermos”

Desde aquí, nuestro homenaje particular a Gonzalo Herranz y agradecimiento por su legado.

1."Desde el corazón de la Medicina. Homenaje a Gonzalo Herranz", Madrid, Organización Médica Colegial de España (OMC), 2013, 1ª, 412 pp. ISBN 978-84-616-3669-3.


Begoña Girbau Campo, Vocal de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia.


sábado, 17 de abril de 2021

Vacunación COVID-19 “Obligatoria” de la Legislación a la "Realidad" que se nos puede presentar

La llegada de la vacunación ha dado origen a muchas esperanzas y por otro lado a muchas controversias, entre las últimas podemos citar la posible obligatoriedad de la vacunación. En relación a este extremo el anterior Ministro de Sanidad D. Salvador Illa aseguraba: Hoy por hoy, la vacuna de la COVID no es obligatoria”.

Frente a lo antes señalado encontramos que en Francia e Italia han decretado la vacunación obligatoria. Los Estados han tratado dicho punto como un problema de Salud Pública aunque los ciudadanos lo podemos percibir como un acto individual. La primera cuestión que podemos acometer es: ¿cabe en nuestro ordenamiento jurídico el legislar como ya lo han hecho los dos países antes mencionados?

En nuestra Constitución (Art. 43) los poderes públicos tienen el deber de tutelar la salud pública y de hacerlo mediante medidas preventivas. Pero además existen otros instrumentos legales, entre los que podemos citar:

  • La Ley de Bases de Sanidad de 1944.
  • El Art. 21 y siguientes del RD de 26 de julio de 1945 para la lucha contra las Enfermedades Infecciosas, que declara la obligatoriedad para determinadas enfermedades y que está en vigor.
  • La Ley Orgánica 3/1986 de Medidas Especiales en Materia de Salud Pública del 14 de abril lo contempla en su artículo segundo: «Las autoridades sanitarias competentes podrán adoptar medidas de reconocimiento, tratamiento, hospitalización o control cuando se aprecien indicios racionales que permitan suponer la existencia de peligro para la salud de la población debido a la situación sanitaria concreta de una persona o grupo de personas o por las condiciones sanitarias en que se desarrolle una actividad». Dentro de la Ley y en su artículo tercero: «Con el fin de controlar las enfermedades transmisibles, la autoridad sanitaria, además de realizar las acciones preventivas generales, podrá adoptar las medidas oportunas para el control de los enfermos, de las personas que estén o hayan estado en contacto con los mismos y del medio ambiente inmediato, así como las que se consideren necesarias en caso de riesgo de carácter transmisible».

 

Sobre dichos textos legales cabe hacer una analogía y aplicarse ésta para el COVID 19. En este sentido y desde una visión desde el campo del Derecho, podemos posicionarnos en este tema a nivel de derechos constitucionales, y trasladar dicha controversia entre los derechos individuales y el derecho a la salud pública. ¿Cuál de ellos prevalece?

Podemos entender que si alguien y de forma voluntaria adopta la decisión de no vacunarse asume las restricciones que va a encontrar en el camino. Esas personas han percibido la vacunación como un acto individual. Se puede pensar que el Estado debe enfocarlo como un tema de justicia, de forma que no puede haber diferencias entre una persona vacunada y otra no vacunada.


Pero, y si nos trasladamos al ámbito privado u otros ámbitos socio-laborales podemos encontrarnos en los que algunos han venido a denominar “VACUNACIÓN INDIRECTA”:

  •  ¿Una empresa privada puede obligar a sus trabajadoras y trabajadores a vacunarse?
  • ¿Pueden las empresas pedir a las candidatas y candidatos a un puesto de trabajo estar vacunadas?
  • Si una trabajadora o trabajador se vacuna y su compañera o compañero de mesa no ¿podrá pedir que le cambien de ubicación para proteger su salud porque la inmunidad de la vacuna no es del 100%?
  • Si alguien que no se ha querido vacunar se contagia y ha de confinarse, ¿la empresa ha de seguirle pagando? ¿La administración debe compensarle abonando la baja como accidente de trabajo?
  • ¿Puede ser la empresa responsable del contagio porque sus trabajadoras y trabajadores no se vacunan?”
  • Dentro de la Unión Europea se habla de un pasaporte de vacunación para viajar; recordemos que las líneas aéreas australianas ya lo exigen.
  • Cabe pensar que en locales de ocio o de tipo comercial se limite el acceso.
  • Profesionales como dentistas u odontólogos, especialistas en otorrinolaringología, pediatras, logopedas o foniatras…, si algunas certifican que están vacunadas, yo usuario ¿qué haré?, ¿lo valoraré como una opción más interesante?
  • Y al coger un taxi…
  • Una residencia privada para personas mayores o dependientes publicita que todos su personal, usuarias y usuarios están vacunados, ¿la priorizaré o no le doy un valor añadido?
  • En Santiago de Compostela un juez ha obligado a vacuna a una anciana  dependiente pese a la negativa de su hija a que fuese vacunada. “Vacunar puede conllevar un riesgo, pero no hacerlo también; se trata de poner en la balanza los dos riesgos y optar por el mal menor, que para una persona de 84 años es vacunarse”, ha asegurado el juez.
  • En 2019, un juez dio la razón a una guardería municipal que impedía matricularse a un niño porque no tenía al día la cartilla de vacunación. En la sentencia, la magistrada dejó claro que el derecho a acceder a una guardería de los padres que no querían vacunar a su hijo no podía ser superior al derecho a la salud del resto de niños. ¿Puede ocurrir lo mismo con el COVID 19?.
  • Es noticia de prensa que Galicia sopesaba imponer multas de hasta 3.000 euros a quien no se vacune de coronavirus. El Gobierno Español entiende que no tiene una CCAA competencia para ello. Pero uno se pregunta, ¿la obligación es sólo para residentes en Galicia?, y con turistas, visitantes, trabajadoras y/o trabajadores en estancias temporales ¿se pretendía que también fuese obligatoria la vacunación?
  • En el caso de menores de edad, ¿Se podría obligar a vacunar en caso de que los padres se opongan?
  • Podemos plantearnos si obligar a las y los profesionales de la Medicina a vacunarse "¿Sería ético?". Que no haya argumentos éticos a favor de obligar a las personas a vacunarse para proteger su propia salud no implica que sí los haya para otros grupos de personas, las que atienden al segundo criterio señalado. De forma que algunos expertos pueden propugnar que estaría justificado obligar a vacunar a las personas que podrían extender el virus, y en este grupo entrarían las y los profesionales de la Medicina y/o resto de profesionales de la sanidad. Con este enfoque no estaría en juego la seguridad de uno mismo, sino la de los demás.
  • Algunos expertos exponen otra posible explicación: obligar a vacunar a las y los profesionales de la Medicina sería cumplir "con su propio código deontológico". Para cumplir la premisa “primum non nocere” (primero no hacer daño) luego esas personas deben vacunarse contra el coronavirus, dado que de otra forma estarían poniendo en riesgo a sus pacientes y contraviniendo sus propios principios deontológicos".

Seguro que a las personas que hayan leído esta breve reflexión se les ocurrirán más elementos para analizar la cuestión inicialmente planteada, o tal vez el propio paso del tiempo nos las irá poniendo encima de la mesa. Mientras ello acontece, dejo aquí esta nota que pretende ser una llamada de atención y/o reflexión a una cuestión sobre la que tal vez cabe más de una respuesta.

Andrés Sellar Nieto, Vocal de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia.

miércoles, 17 de marzo de 2021

Curso BUEN QUEHACER DEL MÉDICO VIÑETAS PRÁCTICAS 7 y 8

Hace casi un año, publicamos el reinicio de esta formación, con las viñetas de la uno a la seis, formación ofrecida por la OMC.

Actualmente se ha publicado la continuidad del curso con las viñetas prácticas 7 y 8, de la cual os dejamos información a continuación.

Está formación está encaminada a alcanzar una actuación profesional de excelencia. Concretamente, la descripción que hacen en la OMC del curso es el siguiente: "En 2016 el Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos publicó el libro de El Buen Quehacer del Médico (en 2018 la tercera edición), inspirado en parte en el Good Medical Practice del General Medical Council británico, y que tiene como objetivo servir de instrumento a los médicos para alcanzar una conducta irreprochable y una actitud acorde con las expectativas de la sociedad, es decir, una actuación profesional de excelencia. Para lograrlo, proporciona referencias éticas, deontológicas y legales para que los médicos, con su competencia, responsabilidad y ética, identifiquen esos principios y valores en cada circunstancia concreta y los tengan en cuenta a la hora de tomar decisiones en su quehacer diario. Sobre la base de esta publicación se han elaborado unas serie de viñetas prácticas, que representan diversas situaciones a las que se pueden enfrentar los clínicos con relativa frecuencia, y que permiten focalizar el análisis del buen y mal quehacer a través de una serie de situaciones, preguntas y discusiones articuladas en diversas etapas. Con una infografía muy atractiva, una pedagogía muy cuidada, y un trasfondo de comentarios de aprendizaje analizados concienzudamente en grupos de trabajo, las viñetas prácticas del BQM aportan una gran capacidad de reflexión bioética y de conducta profesional, y una fácil senda de aplicación al marco clínico que puede ser de gran ayuda a los médicos para revisar y mejorar su práctica con los pacientes"


Copyright © 2020, Fundación para la Formación de la OMC 

martes, 23 de febrero de 2021

COVID, la macroinvestigación en la pandemia

 

La investigación médica tiene una regulación extensa, pero en nuestro caso quiero destacar como nuestro Código Deontológico vigente en su Artículo 59.1 indica: La investigación médica es necesaria para el avance de la medicina, siendo un bien social que debe ser fomentado y alentado”.

Habitualmente no tenemos gran conocimiento sobre lo que se investiga hasta que ésta finaliza y llega a buen puerto. En el caso del COVID-19 esto ha sido diferente, hemos podido ir constatando el día a día del avance en su investigación. Además, toda la investigación realizada ha supuesto en este último año, el mayor número de publicaciones científicas de la historia de la Medicina con el mismo denominador común. Diariamente podemos encontrar en PubMed y/o otras fuentes de acceso bibliográfico los nuevos artículos publicados al respecto.

Toda esta investigación ha sido un tanto diferente a otras investigaciones, dado que, se ha tenido que realizar desde el punto de partida de un virus nuevo, del que no conocíamos su estructura genética, ni sus síntomas o signos para poder diagnosticarlo, y poder tratarlo, ni cuáles eran los medios y/o medidas para prevenirlo, y por supuesto la investigación de las diferentes vacunas, investigación que se ha realizado acortando los tiempos, pero no las etapas que requieren cualquier investigación y este último extremo entiendo es de suma importancia destacarlo.



Actualmente, seguimos centrados en las vacunas debido a las mutaciones del COVID, y también en los posibles tratamientos, pero hay que destacar una o dos líneas importantes de la investigación, concretamente me estoy refiriendo a las posibles secuelas que produce este virus y a los nuevos síntomas/signos. En este aspecto me parece importante señalar que no es raro encontrar cada semana publicaciones con nuevos síntomas y signos, demos unas pinceladas en este sentido: hace unos días los signos que se producen a nivel de la lengua, y respecto a las secuelas la posible aparición de diabetes en los pacientes que han superado un contagio grave de COVID-19.

Si hace un año, cuando disponíamos de un conocimiento escaso del COVID-19, y las opciones que teníamos para combatirlo eran limitadas, nos hubiesen mostrado lo que íbamos a conocer y disponer actualmente, seguramente hubiéramos hablado poco menos que de ciencia ficción.

Para finalizar, señalar que en el caso del COVID-19 esta “ciencia ficción” que es su duro trabajo de investigación, entendemos se ha visto cumplido el Artículo 59.1 La investigación médica es necesaria para el avance de la medicina, siendo un bien social que debe ser fomentado y alentado”, y esperemos que cuando su investigación deje de estar en la cresta de ola, no le pase como a otros aspectos de la investigación biomédica que se ve sometida a la escasos medios tecnológicos, precariedad de recursos económicos y limitado reconocimiento social, cuando en realidad constituye un bien necesario para alcanzar desde el ejercicio de la Medicina el bien social.

Andrés Sellart Nieto, Vocal de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia.

domingo, 24 de enero de 2021

La mascarilla, complemento de moda o necesidad sanitaria


La mascarilla ha pasado de ser un “equipo de protección individual” en el mundo laboral, a convertirse en una parte más de nuestro día a día.

Cuando por ley todos comenzamos a usar mascarilla, ésta pasó a ser un complemento de moda, las tenemos de colores, por marcas de ropa o deportiva, con banderas de los diferentes países, equipos deportivos, incluso la “mascorbata”, descrita en los medios de comunicación como “la corbata que se convierte en mascarilla para dejar estupefacta a toda la oficina”.

La realidad, aunque duela escribirla es ésta, no nos preocupamos de si llevamos una mascarilla que nos proteja más o menos, sino de cómo nos queda. En este sentido, creo que podemos encontrar varios culpables, ya que simplemente en los medios de comunicación no hacemos más que ver estos diferentes tipos de mascarillas que conjuntan a la perfección con quien se la pone.

Probablemente, cuando se lean estas líneas habrá quien piense que lo importante es llevar mascarilla para estar protegido, y es cierto, aunque en este sentido también señalar que es importante llevarla, pero bien colocada. Si salimos a la calle podemos observar diferentes formas de llevarla, la mascarilla “pinocho”, esa que no nos cubre la nariz, la “gargantilla” que solo se preocupa de nuestro cuello, la “bolso” que queda muy chic colgando del codo, la “unicornio” colocada estratégicamente para proteger el cerebro, y la “invisible”, la que todavía algunos se niegan a llevar.

Visto como la llevamos, es interesante mencionar cuando, y en este sentido creo importante mencionar las argucias existentes para no llevarla, cuando fumamos, comemos, bebemos, nos sentamos en la terraza de un bar y parece que ya no es necesario llevarla y, por último, aunque seguro que me olvido de alguna, cuando hablamos por el móvil. Aunque parezca mentira, parece ser que las ondas de sonido no atraviesan la mascarilla y no se puede transmitir el sonido al móvil, o eso deben pensar algunas personas.



Como he dicho antes, y no para defender a las personas que no cumplen con las normas, quizás la culpa no sea suya, sino de la falta de formación y ejemplo de cómo llevarlas. En televisión podemos ver como dan las noticias sin mascarilla, como en los diversos programas del corazón entre otros no hay mascarillas, y como las mascarillas que llevan algunas personas son simplemente higiénicas, de tela o a juego con su puesto de trabajo. También en este sentido, me gustaría hacer referencia a lo escuchado en un programa de televisión, en el que el presentador y los entrevistados, ni mantenían la distancia, ni llevaban mascarilla, eso sí, habían comenzado el programa diciendo que se habían realizado una PCR el día anterior y no había peligro, más que información, desinformación.

Para terminar, solo quiero hacer hincapié en la necesidad de llevar mascarilla correctamente, cada uno la que pueda, pero a mala que sea, siempre es mejor que nada, y cada vez que nos la quitemos, pensemos que no solo no nos estamos protegiendo nosotras, sino que estamos poniendo en riesgo al resto de la población.

Kepa Mirena San Sebastián Moreno, Vocal de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia.

lunes, 11 de enero de 2021

Concienciación de la juventud, y del resto también.


En noviembre asistimos a las fiestas de botellón de adolescentes en Artxanda y también a las trifulcas y alborotos de Vitoria-Gazteiz. El comentario de la chavalería era que entendía el problema del virus, pero que tenía derecho a divertirse. Seguramente sin caer en la cuenta de que el que mejor se lo estaba pasando era el virus.

También asistimos al “Black Friday” y el comentario generalizado de las personas paseantes era que había demasiada gente, como si entre “esa gente” no se sintieran concernidos.

El pasado ocho de diciembre nos sorprendimos de nuevo con la frase “que nos quiten lo bailao”, perteneciente a una fiesta ilegal celebrada en Derio por 67 jóvenes, que no menos retirarse ante la presencia de la autoridad, continuaron jactándose de lo que estaban haciendo, y solicitaban su marcha para continuar.

Este fin de año se han repetido por infinidad de lugares los cotillones o fiestas ilegales, tal y como hemos podido observar en los medios de comunicación.

Lo cierto es que el virus SARSCOV2 es altamente contagioso y la pandemia COVID ha puesto de manifiesto la importancia de las conductas individuales para controlar su propagación.

Podríamos decir que, en general, a la ciudadanía nos gusta que alguien mande, sentir que hay responsables a quienes responsabilizar y/o culpabilizar; de modo que quepa exigir a las y los demás el cumplimiento de las normas, mientras -a título individual- ver cómo podemos saltarnos esas obligaciones, disfrutando sobremanera y presumiendo además de ello, cuando hemos sido capaces de conseguirlo.

En realidad, nos hacemos trampas al solitario.



Debemos entender, de una vez por todas, cuáles son los riesgos y asumir nuestro papel, el de cada persona en esta pandemia, porque si bien las normas son generales, su cumplimiento es individual.

Apelar a la responsabilidad colectiva es lo mismo que exigir su justa reciprocidad de nuestra conducta individual, porque la salud de todas las personas está en riesgo.

Y ya sabemos que se contagian las y los más tontos ……y sus amigas y amigos.

Alberto Martínez Ruiz, Vocal de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia.