viernes, 25 de octubre de 2019

El ser humano es curioso por naturaleza


     Mi hija tiene miopía. Utilizará gafas, no es nada grave pero la verdad es que peor lo tiene mi vecina del 3º… y lo supe hace unos días, cuando acudí a la consulta de oftalmología del hospital Isiltasuna.

    Entré en la consulta con mi hija y mientras le hacían las pruebas para saber la graduación, mi vista se fue irremediablemente a la pantalla azul y blanca que tenía justo enfrente de mí. Ahí lo supe: mi vecina tiene desprendimiento de retina con pérdida de visión en un ojo. Complicado panorama. Del resto no entendía gran cosa, pero eso sí, y me preocupa. Me preocupa lo que le ocurre, pero también me aterra la posibilidad de que, en otra consulta y en estos momentos, alguien esté leyendo sobre mis problemas de salud.

    Las personas somos de natural curiosas, más aún si se nos dan facilidades para el cotilleo y por eso pienso ¿No es inquietante que cualquier persona pueda leer en una pantalla mal colocada o no apagada correctamente tu historia clínica??

   ¿Por qué no pondrán el ordenador orientado de otra manera? ¿Quién ha decidido que eso sea así?  También es verdad que la doctora podría haber cerrado la pantalla, aunque quizá tiene mucha gente y no le ha dado tiempo. ¿Y qué tal un protector de pantalla de esos que impiden que se vea desde una distancia y ángulo distintos a los de lectura?
















Los tres monos, puerta del monasterio de Toshogu, Japón. Foto de Trupti Devdas Nayak accesible en natgeotraveller



    El derecho a la confidencialidad es uno de los pilares en la relación entre el personal sanitario y los/las pacientes, que debe estar basado y procurar una confianza mutua y que debe proteger la intimidad individual. Es por ello que se debería tener especial precaución para que los datos correspondientes a cada persona no sean accesibles a otras terceras. En esta época de sobreinformación y de uso excesivo de redes sociales es más importante si cabe defender la custodia de información sobre la salud evitando el correspondiente daño que el conocimiento público pudieran ocasionar.

CAPÍTULO V DEL CÓDIGO DE DEONTOLOGÍA MÉDICA:
   Artículo 28.1.- El director médico de un centro o servicio sanitario velará por el establecimiento de los controles necesarios para que no se vulnere la intimidad y la confidencialidad de los pacientes ni la documentación referida a ellos.

                                                      
                                                                              
         Izaskun Elortegi Kaiero, Vocal de la Comisión de Deontología Médica de Bizkaia