jueves, 25 de abril de 2019

Medios de comunicación social en Medicina, ¿ángeles o demonios?


Facebook, Twitter, WhatsApp e Instagram son las principales redes sociales que se usan diariamente como una manera rápida y eficaz de comunicar, educar y aprender. Términos como hashtag, blog, podcast y tweet se han incorporado de manera natural a nuestra vida social y profesional haciéndose imprescindibles tanto como medio de comunicación como fuente de información. Su poder se basa fundamentalmente en su capacidad de amplificar el mensaje cuando se comparte.

Las ventajas atribuidas a las redes sociales son el acceso abierto, interconectividad, diálogo asincrónico (sin necesidad de que las personas estén simultáneamente conectadas) y acceso a múltiples fuentes de información. El
poder que tienen en Medicina y en la educación médica es innegable y ofrecen herramientas muy útiles para el desarrollo de las actividades profesionales tanto docentes como de atención clínica.

Las redes están mejorando la atención sanitaria en muchos aspectos y nos ofrecen la posibilidad de tener historias clínicas y pruebas diagnósticas en formato electrónico, ayudan al personal sanitario a estar
conectado a los recursos y entre sí, permiten realizar tests rutinarios en el smartphone, solicitar segundas opiniones o la  telemedicina.

Sin embargo, también tienen sus desventajas, por ejemplo el exceso de información  y ruido, que a veces es una pérdida de tiempo importante. Una expresión que definiría este aspecto es la frase “conseguir información de internet es como intentar beber de una boca de riego”. Para evitarlo es necesario poner filtros o usar apps y dirigirnos con éxito a los contenidos de más valor e interés.

Las redes sociales exponen nuestros puntos de vista, creencias, investigaciones y habilidades a una amplia audiencia que nos puede llevar a situaciones complicadas. Si actuamos inapropiadamente o de una manera poco profesional, mucha más gente lo sabrá. Aunque por otro lado, si somos buenos o buenas profesionales, más personas lo sabrán con lo que nuestro prestigio irá en aumento.

Uno de los mayores problemas que nos podemos encontrar es el uso para contenido trivial, información falsa o no contrastada, las tan temidas fake news,  o que nos aparezcan Trolls, personas usuarias de la redes con el ánimo de establecer discusiones y ataques que nos pueden hacer pasar un mal rato e incluso perjudicar nuestro prestigio profesional. También uno de los mayores peligros es la adicción y la dependencia  que nos puede llevar a cometer errores por la pérdida de atención.

Algunos
consejos para evitar las redes sociales se conviertan en nuestras enemigas son crear contenidos útiles y links de valor, comunicar pero también escuchar, ser transparente, poner una foto para presentarse y crear seguridad y considerar el posible impacto de lo que posteamos. Por el contrario habrá que evitar añadir ruido online, entrar en discusiones, poner contenidos que no son propios, olvidar que es un foro abierto y que todo el mundo puede verlo, mentir o revelar algo de lo que nos podamos arrepentir.

Finalmente, y para ampliar información de los aspectos a tener en cuenta desde el punto de vista de la Deontología Médica, recomendar la lectura
“Ética y redes sociales: Manual de estilo para médicos y estudiantes de Medicina sobre el buen uso de redes sociales“ que la OMC ha publicado. Esperemos que no tengamos que esperar mucho para tener también un manual para médicAs…

Dra. Lucía Gallego Andrés
Vocal de la Comisión de Deontología

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