domingo, 8 de octubre de 2017

Los Cuidados Paliativos, un compromiso deontológico del médico

Desde hace unos años en el mes de octubre se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos. Una ocasión muy oportuna para recordar el compromiso que tenemos los médicos con las personas que padecen una enfermedad avanzada y terminal. Desde este Blog deseo desempolvar los compromisos que desde la Deontología Médica tenemos los médicos con estos enfermos y sus familias.

En mayo 2016 el Grupo de Trabajo de Atención al final de la Vida de la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) elaboramos un comunicado titulado La agonía de los cuidados paliativos en España con el objetivo de advertir que sólo se está atendiendo a la mitad de los enfermos que necesitan recibir cuidados paliativos. En este comunicado al que tenéis acceso a través del siguiente enlace se reflexiona sobre la responsabilidad en esta agonía y sus graves consecuencias:
http://www.medicosypacientes.com/articulo/la-agonia-de-los-cuidados-paliativos-en-espana

No obstante, os destaco un párrafo de este comunicado para con-textualizar el titulo y el contenido de este post. Pero os invito a que leáis íntegramente dicho comunicado:

"Cada día mueren en España 140 personas con dolor y sufrimiento, perfectamente evitable si hubieran sido atendidos por equipos específicos de cuidados paliativos. Según un reciente informe (Directorio SECPAL 2015), actualmente sólo se están atendiendo a la mitad de los enfermos que necesitan recibir cuidados paliativos (alrededor de 51.800 personas atendidas al año frente a 105.268 que serían susceptibles de esta atención, para una población de 46,6 millones de habitantes)".




Ante esta situación agónica de los cuidados paliativos, ¿cuál es nuestro compromiso desde la Deontología?

El capítulo VII de nuestro Código de Deontología Médica (CDM) nos orienta a todos los médicos sobre cuál debe ser nuestra atención médica al final de la vida. 

Cuando estamos ante un enfermo incurable solemos pensar y a veces lo decimos, que aún es peor, "ya no hay nada que hacer". Esta frase nunca habría que pronunciar y ni siquiera pensar. Aún, en ese momento de enfermedad avanzada, incurable, en fase terminal, podemos hacer mucho para ayudar al enfermo y a su familia. El art. 36,1 del CDM nos dice cómo hemos de actuar:

"El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir sus bienestar, aún cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida".

Hemos de adecuar el esfuerzo diagnóstico y terapéutico re-orientando nuestros objetivos a la situación clínica real del enfermo. Evitar aquellas pruebas y tratamientos que siendo inútiles en este momento y que le harían sufrir más que la propia enfermedad, teniendo en cuenta la voluntad y el deseo del propio enfermo, es una buena práctica médica como se refleja el en art. 36.2 del CDM:

"El médico no deberá emprender o continuar acciones diagnósticas o terapéuticas sin esperanza de beneficios para el enfermo, inútiles u obstinadas. Ha de tener en cuenta la voluntad explícita del paciente a rechazar dicho tratamiento para prolongar su vida. Cuando su estado no le permita tomar decisiones, tendrá en consideración y valorará las indicaciones anteriormente hechas y la opinión de las personas vinculadas responsables".

Ante el sufrimiento insoportable del enfermo, los médicos debemos emplear todas las estrategias terapéuticas para eliminar su sufrimiento no para eliminarle a él. El CDM, en su art. 36.3 es muy tajante en este asunto:

"El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siguiera en caso de petición expresa por parte de éste". 

Cualquier medida, tanto diagnóstica como terapéutica, que vayamos a adoptar ante una enfermedad avanzada y terminal tenemos que tener en cuenta lo que el enfermo ha expresado por escrito para cuando no lo pueda expresar por estar inconsciente. El art. 36.4 del CDM nos orienta en este sentido:

"El médico está obligado a atender las peticiones del paciente reflejadas en el documento de voluntades anticipadas, a no ser que vaya contra la buena práctica médica".


Cuando los enfermos, a pesar de todos los tratamientos empleados, tienen en algún momento de la evolución de su enfermedad, uno o más síntomas que no responden al tratamiento y que le provocan un sufrimiento insoportable, los médicos estamos obligados a disminuir la consciencia del enfermo, no para acelerar su muerte sino para evitar que sufra mientras llega su final. El art. 36.5 del CDM nos va a indicar en qué condiciones está indicada la sedación paliativa:

"La sedación en la agonía es científica y éticamente correcta sólo cuando existen síntomas refractarios a los recursos terapéuticos disponibles y se dispone del consentimiento del paciente implícito, explícito o delegado".

En ocasiones, después de haber sido muy exquisitos profesional y humanamente en los cuidados que hemos ofrecido a los enfermos y a su familias durante su fase terminal, se puede estropear todo el proceso con ciertas trabas burocráticas concretada en la firma del certificado médico de defunción. También nuestro CDM, en su art. 36.6 nos orienta para poder evitar esta complicación burocrática:

"Aunque el médico que haya tenido la mayor carga asistencial sobre el paciente es el que tiene la mayor responsabilidad ética de cumplimentar el certificado de defunción en todos sus apartados, no es deontológicamente aceptable rehuir el compromiso de certificarla cuando se produce si se ha presenciado la misma, se conoce al paciente o se tiene a disposición la historia clínica".

Soy consciente de que este post es bastante largo, pero creo que merece la pena que lo leamos porque si los profesionales que tenemos la responsabilidad de la atención médica al final de la vida de los enfermos, no tuviéramos en cuenta este compromiso desde la Deontología para el enfermo y sus familiares, sí que el sufrimiento de ellos seria largo.

Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia

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