domingo, 17 de septiembre de 2017

No abandonar al enfermo

Abandono consiste en la falta de atención adecuada a las necesidades del enfermo y su familia. Entre sus motivos destacan la falsa idea de que "ya no hay nada que hacer" sobre todo en la situación terminal de una enfermedad debido a una formación insuficiente en cuidados paliativos, así como el miedo o sensación de fracaso profesional. En Medicina Paliativa, son claros ejemplos de abandono el no atender bien lo síntomas de la persona que sufre, no utilizar la sedación cuando ésta está indicada o no informarle adecuadamente. 





En El buen quehacer del médico (OMC, 2014) que recoge las pautas para una actuación profesional de excelencia sobre el abandono del enfermo, podemos leer algunas recomendaciones:

"Los buenos profesionales de la medicina desarrollan una actitud compasiva, cuidan a sus pacientes, procuran su bienestar, y previenen y tratan sus enfermedades, acompañando todo el proceso"
"Si la pérdida de confianza entre el médico y su paciente pone en peligro la buena atención clínica, el médico debe terminar su relación profesional, asegurando la continuidad de su asistencia médica y evitando siempre el abandono de su paciente".

En la Medicina actual, no tiene cabida la impericia terapéutica ante el sufrimiento del paciente en fase terminal. No es ético, ni el tratamiento insuficiente, ni el excesivo, ni el abandono. El Código de Deontología Médica  (OMC, 2011), en el art. 36.1, explica claramente que ante un enfermo incurable no es una buena práctica médica el abandono del paciente: 

"El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir su bienestar, aún cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida".

Nuestros enfermos ya saben que no somos unos dioses, lo que desean es que no les abandonemos cuando más lo necesitan. Desea tenernos a su lado con nuestro acercamiento humano para que le ayudemos en todas sus necesidades. El enfermo, cuando es consciente que su situación clínica es grave y que no tiene solución, ha comprendido que la ciencia médica ya no les útil para curar su enfermedad. Pero tiene necesidad de las personas, de su familia, de sus amigos y de su médico.

Espero que este este post nos haga reflexionar sobre una obligación deontológica que tenemos los médico y que no debemos ignorar: No abandonar al enfermo.


Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Bizkaia