viernes, 8 de diciembre de 2017

¿Certificado Médico? ¿Informe Médico? No es lo mismo.

No en pocas ocasiones se nos solicita a los médicos certificados médicos o informes médicos. Para la persona que nos lo pide cree que es lo mismo, lo que le interesa es que lo firme un médico. Pero para quienes tenemos que responder a la demanda del enfermo o de un familiar sabemos o debemos saber que no es lo mismo. Desde este Blog queremos recordar que no es lo mismo certificado médico que informe médico. 


Certificado médico, o certificación, es el documento expedido por el médico con el fin de dejar constancia del estado de salud, enfermedad o asistencia a un paciente. Se extiende a petición de la parte interesada (paciente, persona a la que el paciente autoriza por escrito o representante legal acreditado). Sirve para dar fe de un estado de salud actual y contemporánea, lo que se refleja en la fecha de petición y expedición del documento.

Informe médico, es el documento mediante el cual el médico responsable de un paciente, o el que lo ha atendido en un determinado episodio asistencial, da a conocer aspectos médicos relacionados con los trastornos que sufre, los métodos diagnósticos y terapéuticos aplicados, y, si procede, las limitaciones funcionales que se puedan derivar. Sirve para dejar constancia de un estado de salud, incluso anterior al de la fecha de petición; por tanto, su vigencia no está limitada a un periodo de tiempo. Su petición puede estar vinculada a motivos de interés particular o de orden legal o público.

Además de lo comentado en las definiciones anteriores, el informe y el certificado pueden contener la misma información sobre un paciente, pero en el certificado, la incorporación de la expresión “Certifico”, le dota jurídicamente de valor y otorga a su contenido un suplemento testimonial de garantía y compromiso. Y así como el informe no exige formalismos en el tipo de soporte de la información, el certificado puede ser requerido en un impreso oficial determinado.

El certificado como documento legal.- Desde la justicia hay otro aspecto a resaltar aunque creemos que es bien conocido: Las obligaciones emanadas de la cualidad del certificado como documento legal y la falta de exactitud o de veracidad,  es algo ética y deontológicamente rechazable y legalmente sancionable (falsedad documental).

El certificado médico está sujeto a las reglas de la responsabilidad profesional. La falta de exactitud o de verdad en un certificado médico puede ser causa tanto de responsabilidad penal, a tenor de lo establecido por el artículo 397 del Código Penal, como de responsabilidad civil, con obligación de reparar el daño causado. 

Además, el incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 20 del Código de Deontología Médica, constituye una infracción deontológica potencialmente sancionable. Recordamos el contenido del citado artículo:

Art.20.1.- Cuando proceda o el paciente lo solicita, es deber del médico proporcionar un informe o un certificado sobre la asistencia prestada o sobre los datos de la historia clínica. Su contenido será auténtico y veraz y será entregado únicamente al paciente, a la persona por él autorizada o a su representante legal.
Art.20.2.- No es conveniente que el médico expida un certificado a familiares o personas que estén bajo su dependencia civil.
Art.20.3.- Están éticamente prohibidos los certificados médicos de complacencia.

Deseamos que con este post podamos aclarar algunas dudas sobre lo que es un certificado médico y un informe médico para que con nuestro bolígrafo podamos realizar una buena práctica medica de igual manera que lo hacemos con el estetoscopio, el bisturí o el microscopio.

Os animamos a que compartais vuestros comentarios a este post con vuestras experiencias en este sentido.


Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia



domingo, 8 de octubre de 2017

Los Cuidados Paliativos, un compromiso deontológico del médico

Desde hace unos años en el mes de octubre se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos. Una ocasión muy oportuna para recordar el compromiso que tenemos los médicos con las personas que padecen una enfermedad avanzada y terminal. Desde este Blog deseo desempolvar los compromisos que desde la Deontología Médica tenemos los médicos con estos enfermos y sus familias.

En mayo 2016 el Grupo de Trabajo de Atención al final de la Vida de la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) elaboramos un comunicado titulado La agonía de los cuidados paliativos en España con el objetivo de advertir que sólo se está atendiendo a la mitad de los enfermos que necesitan recibir cuidados paliativos. En este comunicado al que tenéis acceso a través del siguiente enlace se reflexiona sobre la responsabilidad en esta agonía y sus graves consecuencias:
http://www.medicosypacientes.com/articulo/la-agonia-de-los-cuidados-paliativos-en-espana

No obstante, os destaco un párrafo de este comunicado para con-textualizar el titulo y el contenido de este post. Pero os invito a que leáis íntegramente dicho comunicado:

"Cada día mueren en España 140 personas con dolor y sufrimiento, perfectamente evitable si hubieran sido atendidos por equipos específicos de cuidados paliativos. Según un reciente informe (Directorio SECPAL 2015), actualmente sólo se están atendiendo a la mitad de los enfermos que necesitan recibir cuidados paliativos (alrededor de 51.800 personas atendidas al año frente a 105.268 que serían susceptibles de esta atención, para una población de 46,6 millones de habitantes)".




Ante esta situación agónica de los cuidados paliativos, ¿cuál es nuestro compromiso desde la Deontología?

El capítulo VII de nuestro Código de Deontología Médica (CDM) nos orienta a todos los médicos sobre cuál debe ser nuestra atención médica al final de la vida. 

Cuando estamos ante un enfermo incurable solemos pensar y a veces lo decimos, que aún es peor, "ya no hay nada que hacer". Esta frase nunca habría que pronunciar y ni siquiera pensar. Aún, en ese momento de enfermedad avanzada, incurable, en fase terminal, podemos hacer mucho para ayudar al enfermo y a su familia. El art. 36,1 del CDM nos dice cómo hemos de actuar:

"El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir sus bienestar, aún cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida".

Hemos de adecuar el esfuerzo diagnóstico y terapéutico re-orientando nuestros objetivos a la situación clínica real del enfermo. Evitar aquellas pruebas y tratamientos que siendo inútiles en este momento y que le harían sufrir más que la propia enfermedad, teniendo en cuenta la voluntad y el deseo del propio enfermo, es una buena práctica médica como se refleja el en art. 36.2 del CDM:

"El médico no deberá emprender o continuar acciones diagnósticas o terapéuticas sin esperanza de beneficios para el enfermo, inútiles u obstinadas. Ha de tener en cuenta la voluntad explícita del paciente a rechazar dicho tratamiento para prolongar su vida. Cuando su estado no le permita tomar decisiones, tendrá en consideración y valorará las indicaciones anteriormente hechas y la opinión de las personas vinculadas responsables".

Ante el sufrimiento insoportable del enfermo, los médicos debemos emplear todas las estrategias terapéuticas para eliminar su sufrimiento no para eliminarle a él. El CDM, en su art. 36.3 es muy tajante en este asunto:

"El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siguiera en caso de petición expresa por parte de éste". 

Cualquier medida, tanto diagnóstica como terapéutica, que vayamos a adoptar ante una enfermedad avanzada y terminal tenemos que tener en cuenta lo que el enfermo ha expresado por escrito para cuando no lo pueda expresar por estar inconsciente. El art. 36.4 del CDM nos orienta en este sentido:

"El médico está obligado a atender las peticiones del paciente reflejadas en el documento de voluntades anticipadas, a no ser que vaya contra la buena práctica médica".


Cuando los enfermos, a pesar de todos los tratamientos empleados, tienen en algún momento de la evolución de su enfermedad, uno o más síntomas que no responden al tratamiento y que le provocan un sufrimiento insoportable, los médicos estamos obligados a disminuir la consciencia del enfermo, no para acelerar su muerte sino para evitar que sufra mientras llega su final. El art. 36.5 del CDM nos va a indicar en qué condiciones está indicada la sedación paliativa:

"La sedación en la agonía es científica y éticamente correcta sólo cuando existen síntomas refractarios a los recursos terapéuticos disponibles y se dispone del consentimiento del paciente implícito, explícito o delegado".

En ocasiones, después de haber sido muy exquisitos profesional y humanamente en los cuidados que hemos ofrecido a los enfermos y a su familias durante su fase terminal, se puede estropear todo el proceso con ciertas trabas burocráticas concretada en la firma del certificado médico de defunción. También nuestro CDM, en su art. 36.6 nos orienta para poder evitar esta complicación burocrática:

"Aunque el médico que haya tenido la mayor carga asistencial sobre el paciente es el que tiene la mayor responsabilidad ética de cumplimentar el certificado de defunción en todos sus apartados, no es deontológicamente aceptable rehuir el compromiso de certificarla cuando se produce si se ha presenciado la misma, se conoce al paciente o se tiene a disposición la historia clínica".

Soy consciente de que este post es bastante largo, pero creo que merece la pena que lo leamos porque si los profesionales que tenemos la responsabilidad de la atención médica al final de la vida de los enfermos, no tuviéramos en cuenta este compromiso desde la Deontología para el enfermo y sus familiares, sí que el sufrimiento de ellos seria largo.

Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia

domingo, 1 de octubre de 2017

La compasión, la competencia y la autonomía como base de la Ética Médica

La compasión con el enfermo, la competencia del médico y la autonomía del enfermo, junto con el respeto de los derechos humanos fundamentales, sirven de base a la Ética Médica.

Para poder explicar este primer párrafo voy tratar de definir los tres conceptos desde la Ética Médica:

La compasión es el entendimiento y la empatía del médico ante lo que le ocurre y le preocupa al enfermo. Esto es esencial en la práctica de la medicina. Hay que recordar que si el médico se dispone a tratar los problemas del enfermo lo primero que ha de hacer es identificar los síntomas que refiere y sus causas de fondo para poderle ayudar a lograr su alivio. Los enfermos responden mejor al tratamiento si perciben que el médico aprecia sus preocupaciones y les trata a ellos en lugar de tratar sólo su enfermedad. La compasión dignifica, hace más humanos, a quien la ofrece y a quien la recibe.

"La asistencia médica exige una relación plena de entendimiento y confianza entre el médico y el paciente." (CDM, art.8.2)

"El médico tiene el deber de prestar a todos los pacientes una atención médica de calidad humana y científica". (CDM, art.21.1)


La competencia es lo que se espera y se necesita del médico. Si el médico careciera de competencia profesional estaría poniendo en peligro la vida de su enfermo. Esta competencia está asegurada por el largo periodo de formación que tenemos los médicos. Pero si tenemos en cuenta el rápido avance en los conocimientos médicos, mantenernos competentes es un continuo desafío. Además, no solo debemos mantener los conocimientos científicos y técnicos, sino también los conocimientos y actitudes éticas, ya que los nuevos problemas éticos se plantean con los cambios en la práctica médica y su entorno social y político. 

"La formación médica continuada es un deber ético, un derecho y una responsabilidad de todos los médicos a lo largo de su vida profesional" (CDM, art.7.3)

"El médico debe abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondrá al paciente que recurra a otro compañero competente en la materia". (CDM, art.22.1)

"Si un médico observara que por razón de edad, enfermedad u otras causas, se deteriora su capacidad de juicio o su habilidad técnica, deberá pedir inmediatamente consejo a algún compañero de su confianza para que le ayude a decidir si debe suspender o modificar temporal o definitivamente su actividad profesional. (CDM, art.22.2)


La autonomía del enfermo es el valor central de la Medicina que más ha cambiado en los últimos años. Los médicos tradicionalmente hemos gozado de un amplio margen de autonomía clínica para decidir cómo tratar a nuestros enfermos. La profesión médica ha tenido la libertad de determinar los niveles de educación y prácticas médicas. Es verdad que los médicos seguimos valorando nuestra autonomía clínica y profesional, pero al mismo tiempo hemos aceptado nuestra obligación de respetar la autonomía del enfermo, siendo los propios enfermos los que decidan en definitiva sobre los asuntos que les afectan. Hemos de tener en cuenta que el respeto a las decisiones autónomas de los enfermos se ha impuesto en la práctica médica diaria como norma reguladora de las relaciones entre profesionales y enfermos.

"La principal característica de la relación médico-paciente, es en la actualidad, el reconocimiento médico de la autonomía del paciente. La ley es respetuosa con la idea de que quien mejor conoce lo que es más favorable para sí mismo es el propio paciente, después de ser correctamente informado" (Manual de Ética y deontología Médica. OMC, 2012, paf.53).

"El médico respetará el derecho del paciente a decidir libremente, después de recibir la información adecuada sobre las opciones clínicas disponibles. Es un deber del médico respetar el derecho del paciente a estar informado en todas y cada una de las fases del proceso asistencial. Como regla general, la información será la suficiente y necesaria para que el paciente pueda tomar decisiones" (CDM, art.12.1)


El objetivo de haber compartido estas reflexiones en este Blog es el de recordar nuestro compromiso profesional con el enfermo desde la Ética y desde la Deontología. Os animo a que podáis compartir vuestras reflexiones con vuestros comentarios.


Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia


domingo, 17 de septiembre de 2017

No abandonar al enfermo

Abandono consiste en la falta de atención adecuada a las necesidades del enfermo y su familia. Entre sus motivos destacan la falsa idea de que "ya no hay nada que hacer" sobre todo en la situación terminal de una enfermedad debido a una formación insuficiente en cuidados paliativos, así como el miedo o sensación de fracaso profesional. En Medicina Paliativa, son claros ejemplos de abandono el no atender bien lo síntomas de la persona que sufre, no utilizar la sedación cuando ésta está indicada o no informarle adecuadamente. 





En El buen quehacer del médico (OMC, 2014) que recoge las pautas para una actuación profesional de excelencia sobre el abandono del enfermo, podemos leer algunas recomendaciones:

"Los buenos profesionales de la medicina desarrollan una actitud compasiva, cuidan a sus pacientes, procuran su bienestar, y previenen y tratan sus enfermedades, acompañando todo el proceso"
"Si la pérdida de confianza entre el médico y su paciente pone en peligro la buena atención clínica, el médico debe terminar su relación profesional, asegurando la continuidad de su asistencia médica y evitando siempre el abandono de su paciente".

En la Medicina actual, no tiene cabida la impericia terapéutica ante el sufrimiento del paciente en fase terminal. No es ético, ni el tratamiento insuficiente, ni el excesivo, ni el abandono. El Código de Deontología Médica  (OMC, 2011), en el art. 36.1, explica claramente que ante un enfermo incurable no es una buena práctica médica el abandono del paciente: 

"El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir su bienestar, aún cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida".

Nuestros enfermos ya saben que no somos unos dioses, lo que desean es que no les abandonemos cuando más lo necesitan. Desea tenernos a su lado con nuestro acercamiento humano para que le ayudemos en todas sus necesidades. El enfermo, cuando es consciente que su situación clínica es grave y que no tiene solución, ha comprendido que la ciencia médica ya no les útil para curar su enfermedad. Pero tiene necesidad de las personas, de su familia, de sus amigos y de su médico.

Espero que este este post nos haga reflexionar sobre una obligación deontológica que tenemos los médico y que no debemos ignorar: No abandonar al enfermo.


Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Bizkaia