martes, 1 de noviembre de 2016

¿por qué? ¿para qué? y ¿cómo? investigar desde la Ética y la Deontología Médica


Hace unos días celebramos en el Colegio de Médicos de Bizkaia la actividad formativa XI Ronda de Deontología. Ética e investigación. Cada una de estas rondas tratan de abordar temas de interés para nuestros colegiados y otros profesionales interesados en el tema a abordar, desde la Ética y la Deontología Médica. En esta ocasión la dedicamos a la investigación médica y nos encargamos varios miembros de la propia Comisión de Deontología: Agurtzane Ortiz que actuó de moderadora y nos recordó los distintos artículos del CDM que tienen relación con el tema a abordar, Begoña Girbau que explicó el proceso de validar desde la ética un trabajo de investigación como es una Tesis Doctoral, Isabel López Abadía desde su experiencia en los Comités de Ética en investigación humana y con animales en la Universidad y yo mismo como coautor del documento Valores de la Medicina en el Siglo XXI en la Investigación (OMC, 2006).  

En este post deseo compartir algunas de las reflexiones que compartí en la citada Ronda de Deontología. 


Investigar en Medicina es buscar respuestas a las preguntas que plantean los problemas de salud del ser humano. Por ello, la investigación debe estar siempre presente como una actitud en la práctica clínica del médico porque la Medicina se cuestiona permanentemente nuevos interrogantes en su misión al servicio de la Humanidad.

La investigación es un imperativo ético para la comunidad que forman los profesionales de la salud y especialmente para los médicos. Gracias al modelo biomédico de la investigación se han producido avances indiscutibles que han supuesto enormes beneficios para la humanidad. Pero un enfoque exclusivamente biológico se ha mostrado insuficiente para dar respuesta a las necesidades de salud de las personas. Hay que tener en cuenta que la interacción  de factores biomédicos, de factores genéticos, de factores sociales y de factores psicológicos, influyen en las causas y el desarrollo de las enfermedades.

Si pretendemos que la investigación en el siglo XXI responda a las necesidades de una medicina más humanizada es preciso que el modelo clásico de predominio técnico-experimental se complemente con dos áreas que conviene impulsar:
La investigación psico-social centrada en la dimensión más humana que es imprescindible para comprender al paciente y su modo de reaccionar ante la enfermedad y el sufrimiento, para lo que habrá que potenciar la investigación cualitativa.
La investigación en epidemiología y Salud Pública. Los trabajos y las inversiones que se realicen para promover la salud deben basarse fundamentalmente en datos epidemiológicos rigurosos. Hemos de tener en cuenta que la dimensión comunitaria puede ser decisiva para dar soluciones a determinados problemas de salud.

Me permito compartir algunas reflexiones que me plateo como aplicaciones y prioridades de la Investigación. Establecer la prioridades de la investigación médica es una cuestión de ética social a la que no siempre se ha prestado la debida atención. La Organización Mundial de la Salud (OMS) nos recuerda que sólo el 5% del gasto mundial en investigación sanitaria está relacionado con las necesidades de los países en vías de desarrollo, que son los que sufren el 93% de la mortalidad prematura. Es de especial importancia la investigación sobre las causas de mortalidad prematura evitable: accidentes de tráfico, de trabajo, hábitos de vida poco saludables, suicidios, etc. La investigación sobre cuidados paliativos y el tratamiento del dolor está todavía en sus inicios y se debe seguir impulsando. Es preciso buscar la mejor evidencia científica a fin de mejorar la calidad de vida, la calidad de vida de quienes sufren enfermedades crónicas, degenerativas o en situación terminal, plantea ya un desafío que será creciente en el futuro. Esta  investigación deberá ayudar a encontrar mejores formas de tratar la morbilidad, la discapacidad y la dependencia que la prolongación de la vida conlleva.

Por otro lado, es necesario incrementar la investigación sobre aspectos de la tecnología médica, que abarque tanto los sistemas de información y procesamiento de datos como los medios de diagnóstico y tratamiento, promoviendo la evaluación de la  tecnología y de los resultados. Debe estudiarse la efectividad real de las actuaciones sanitarias, no basándose sólo en los resultados de los ensayos clínicos que por definición modifican la realidad de la asistencia sanitaria.

Además debemos ampliar o intensificar la investigación en una serie de problemas y áreas de la salud que son objeto de preocupación o expectación social: medicinas alternativas, enfermedades raras, actividades preventivas, salud mental, educación para la salud de la infancia.

Para poder realizar esta investigación desde la Ética y la Deontología Médica tiene que respetar los principios de autonomía, beneficencia y no maleficencia, cumpliendo además criterios de eficiencia y equidad. Sin olvidar que los médicos debemos siempre tener al paciente como su primer interés y la investigación debe ir en su beneficio. Si hubiese un conflicto de intereses en la investigación que estemos realizando siempre debe prevalecer el interés del paciente.

Tal vez los médicos hemos reflexionar sobre lo que escribió Friedrich Nietzsche, “la vida es muy peligrosa, no por las personas que hacen el mal, sino por las que se sientan a ver lo que pasa”, y consigamos que la investigación esté siempre presente como una actitud en nuestra práctica clínica.

Espero que este post os anime a investigar para ofrecer a nuestros enfermos lo mejor.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología Médica
Colegio Médicos de Bizkaia.