domingo, 1 de mayo de 2016

Técnicas de reproducción asistida en pacientes con enfermedad psiquiátrica: una mirada desde la Deontología Médica

Las técnicas de reproducción asistida (TRA) han constituido uno de los avances científicos más importantes del pasado siglo. Este avance ha llevado consigo una abundante reflexión ética, filosófica, jurídica y económica, siendo objeto de  profundos debates desde su inicio.

El principal objetivo en las TRA es satisfacer el deseo gestacional  y conseguir  nacimiento de un niño sano. Es lógico pensar que  el bienestar del niño ha de tenerse en cuenta en la valoración del tratamiento, por lo que  se deben imponer consideraciones éticas que procuren al futuro niño la mayor probabilidad de un buen porvenir. Esta consideración ética se hace imprescindible en pacientes con enfermedad psiquiátrica o en situaciones de exclusión social.



El día 10 de Noviembre de 2015 se celebró la IX Ronda Deontológica  en el Colegio de Médicos de Bilbao en la  que se planteó un debate multidisciplinar sobre los aspectos deontológicos de la utilización de las técnicas de reproducción asistida en pacientes con enfermedad psiquiátrica grave. Partiendo de casos clínicos, iniciamos la ronda teniendo en cuenta los  diferentes puntos de vista de los profesionales implicados en la atención sanitaria de las madres y los recién nacidos. Participaron en la Ronda como ponentes la Dra. Begoña Prieto, ginecóloga, la Dra. Blanca Morera, psiquiatra, el Dr. Pérez Legórburu, Neonatólogo, e Iñaki Gallo asistente social.

El Código de Deontología Médica, en el  Art. 51.3, en relación a las técnicas de reproducción asistida, establece que ante el progreso de las nuevas técnicas y de los avances en el conocimiento del genoma humano, el médico ha de tener presente que no todo lo que es técnicamente factible es éticamente aceptable y que su conducta se orientará por criterios éticos. En  los casos de Pacientes con enfermedad psiquiátrica grave o en casos de exclusión social, la decisión de  realizar o no realizar una técnica de reproducción asistida  debe de ser valorada por un comité multidisciplinar. Es una decisión compleja, con importantes implicaciones tanto éticas como legales.

La Ley 14/2006 sobre técnicas de reproducción humana asistida en su disposición adicional quinta, afirma:
"…las personas con discapacidad gozarán de los derechos y facultades reconocidos en esta ley, no pudiendo ser discriminadas por razón de discapacidad en el acceso y utilización de las técnicas de reproducción humana asistida".

La difícil decisión pone en conflicto dos valores fundamentales, por un lado el derecho de la mujer a no ser discriminada por el hecho de padecer una enfermedad psiquiátrica, y por otro, el derecho al bienestar del futuro niño.

Ninguna patología psiquiátrica, per se, supone una incapacidad para el ejercicio de la parentalidad, a excepción de demencias graves o discapacidad intelectual severa. La capacidad de generar, en un futuro, un entorno seguro para el menor que atienda a sus necesidades básicas debe de ser tenido en cuenta en todos los casos en los que se realiza una técnica de reproducción, y especialmente en los casos en los que este bienestar tiene más posibilidad de ser vulnerado.

Es evidente que se trata de una decisión compleja, porque en el fondo lo que estamos valorando es la capacidad parental de una mujer o de una pareja. En este punto nos preguntamos, ¿Es posible valorar la capacidad parental?, ¿Es ético realizar una valoración de la capacidad parental teniendo en cuenta un único punto de vista? Respondiendo a la primera cuestión, la valoración de la capacidad parental se hace en nuestra sociedad en todos los casos de adopción de menores, siguiendo unos protocolos establecidos, afianzados y avalados por el tiempo. En cuanto a la segunda pregunta, debemos decir que esta valoración no debe realizarse teniendo en cuenta el criterio de un único evaluador.

No es posible hacer una valoración desde un único punto de vista, ni de una manera global. La valoración debe ser individual, caso a caso, y por un equipo multidisciplinar que tenga en cuenta la salud física y psíquica de la madre y del futuro niño.

En el momento actual, esta decisión queda  únicamente en manos del ginecólogo, que realiza la técnica de reproducción  asistida, la mayor parte de las veces. No existen comités multidisciplinares que hagan una valoración adecuada de estos casos.

Las conclusiones más relevantes de esta Ronda de Deontología, y que deseo compartir en este Blog, podrían resumirse en los siguientes puntos:

*   Primera. Las Técnicas de Reproducción Asistida son una prestación dentro del Servicio Vasco de Salud y su acceso universal debe de estar basado en una buena práctica clínica, teniendo en cuenta los principios de equidad y Justicia. La buena práctica clínica obliga a considerar los aspectos relativos a la salud física y psíquica tanto de la madre como de la futura descendencia. Así, cualquier circunstancia que suponga un claro riesgo para la madre o el futuro niño, debe de ser evaluada como posible razón de exclusión en las TRA.

*   Segunda. En el caso de las mujeres con enfermedades psiquiátricas  graves, es imprescindible una adecuada valoración personalizada e individual de cómo el trastorno afecta a la capacidad parental, tanto transversal como longitudinalmente. Esta valoración debe evitar una discriminación irreflexiva, especialmente en una población tan estigmatizada.
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    Tercera. Sería recomendable establecer tanto un protocolo que establezca los límites al acceso de la TRA, como la formación de grupos multidisciplinares que ayuden en la toma de decisión de aceptación/rechazo al acceso.
   
S   Conocer vuestros comentarios enriquecería este debate. Os animo a compartirlos en este Blog.
     
    Dra. Merche Fraca, miembro de la Comisión de Deontología Médica 
    Colegio Médicos de Bizkia
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