domingo, 29 de marzo de 2015

Derecho a la sedación?

Sí. Sin duda alguna. Pero siempre que esté indicada. La sedación no debe administrarse "a la carta". Si la sedación está indicada y el médico se negara a realizarla, el enfermo sí la podría exigir como un derecho. Esto debe garantizar la ley, no que el médico esté obligado a realizarla ante la petición del enfermo aunque no estuviera indicada.

El 17 de marzo, los diputados franceses aprobaron con una amplia mayoría (436 votos a favor, 34 en contra y 86 abstenciones) la ley que permite la sedación "profunda y continua" de los pacientes en fase terminal,  al tiempo que cierra la puerta a la eutanasia y al suicidio asistido. 



A partir de entonces, varios medios de comunicación se hicieron eco de esta ley, pendiente de ser aprobada por el Senado, con los siguientes titulares:
"Francia adopta la sedación terminal, pero rechaza la eutanasia y el suicidio asistido" Quien titula esto explica que la norma autoriza a los médicos a que seden a los pacientes en fase terminal que lo soliciten mientras se les retira los tratamientos y aguardan la muerte.
"Francia aprueba el derecho de todos los pacientes a la sedación terminal"
"Francia debate un proyecto de ley para sedar a los enfermos paliativos hasta su muerte"
"Los diputados franceses aprueban por amplia mayoría la sedación terminal" La nueva norma francesa, escribe este medio de comunicación, autoriza a los médicos a que seden a los pacientes.
"La Asamblea Nacional francesa aprueba la sedación terminal". El medio de comunicación que titula así la noticia escribe lo siguiente: "La Ley hace obligatorio respetar el testamento vital de los pacientes"

Ante estas noticias deseo compartir algunas reflexiones en este Blog: 

Tal vez la Asamblea Francesa no se ha atrevido a aprobar la eutanasia ni el suicidio asistido y ha aprobado un derecho a la sedación sin matices, lo que pudiera hacer pensar que la sedación solicitada al médico con obligación de que éste la lleve a cabo pudiera ser empleada como una eutanasia disfrazada. Me temo que se trata de un marco legal para la sedación con el pretexto de que esta práctica, como tratamiento en el contexto de los cuidados paliativos, disimule la eutanasia.

La sedación, en sí misma, es un recurso terapéutico éticamente neutro; lo que puede hacerla éticamente aceptable o reprobable es el fin que con ella se desea conseguir y las circunstancias en que se aplica. Será aceptable éticamente cuando exista una indicación médica correcta y se hayan agotado los demás recursos terapéuticos. El fin que busquemos con la sedación será la medida para tasar el acto como ético.

Cuando el médico seda al enfermo que se encuentra sufriendo en fase terminal y lo hace con criterios clínicos y éticos no está provocando su muerte; está evitando que sufra mientras se muere.

Nuestro Código de Deontología Médica a este respecto dice lo siguiente: "La sedación en la agonía es científica y éticamente correcta sólo cuando existen síntomas refractarios a los recursos terapéuticos disponibles y se dispone del consentimiento del paciente implícito, explícito o delegado" (CDM. Art.36.5)

Es verdad que todavía hay enfermos que, a pesar de todos los recursos paliativos, tienen en algún momento de la evolución de su enfermedad uno o más síntomas refractarios al tratamiento que le provocan un sufrimiento insoportable. Esto obliga al médico a disminuir la consciencia del enfermo para garantizar una muerte serena.

Los médicos, en nuestro país, sabemos que tenemos varios imperativos éticos para una buena práctica al final de la vida: no abandonar al enfermo, controlar de manera enérgica los síntomas molestos, evitar medidas diagnósticas y estrategias terapéuticas innecesarias, sedarle cuando lo precise y, siempre, teniendo en cuenta los deseos del enfermo. No parece que tengamos que aprender nada nuevo de la Asamblea Francesa.

Pero sí es verdad que la necesidad de una atención médica de calidad al final de la vida para evitar el sufrimiento del enfermo es oportuno que se transforme en un derecho de los ciudadanos que se encuentren en esta situación clínica de la enfermedad.

Os animo a compartir vuestros comentarios sobre este tema para enriquecer este post. Muchas gracias por leerlo.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia