viernes, 25 de julio de 2014

Hacia el buen uso de la Historia Clínica

En este post deseo compartir con vosotros, que habéis elegido leerlo, algunas reflexiones que en su día nos hicimos los autores del Manual de Ética y Deontología Médica publicado en 2012 por la OMC, sobre el buen uso de la Historia Clínica de los pacientes.

La historia clínica surgió como una necesidad del médico para anotar todos los datos relevantes de su paciente, con la finalidad de mejorar la asistencia en sucesivas consultas. Actualmente la asistencia sanitaria es muy compleja, y la historia clínica puede hacerse necesaria en cualquier lugar geográfico en el que se encuentre el paciente; esto ha propiciado que la historia clínica manuscrita y personal vaya dejando paso a un documento más estándar, informatizado y centralizado que permite su consulta desde cualquier red sanitaria, estando muy próximo el momento en que la historia clínica pueda ser portada por el propio paciente en su tarjeta sanitaria. Es éticamente aceptada la historia clínica informatizada, con algún condicionante y precauciones, tal como indica el Art. 19.9 del Código de Deontología Médica: "La historia clínica electrónica sólo es conforme a la ética cuando asegura la confidencialidad de la misma, siendo deseables los registros en bases descentralizadas".


Algunos de los aspectos que se deben tener en cuenta:

La historia clínica se redacta para la mejor asistencia del paciente, con el fin de que cualquier profesional que le atienda pueda conocer sus antecedentes, su estado de salud, pruebas realizadas, diagnósticos, tratamiento seguidos y efectos de los mismos. Es un derecho del paciente y para el médico es un deber. El Art. 19.1 del Código de Deontología Médica indica que: "Los actos médicos quedarán registrados en la correspondiente historia clínica. El médico tiene el deber y el derecho de redactarla. La historia clínica incorporará la información que se considere relevante para el conocimiento de la salud del paciente, con el fín de facilitar la asistencia sanitaria".

Los datos que obran en ella son confidenciales y deben estar protegidos, por ello, en principio, solo pueden acceder a la misma los profesionales que participan en la asistencia del paciente y el propio paciente.

La historia clínica puede ser utilizada con otros fines como los científicos para docencia e investigación, en que se respetara el anonimato de los pacientes y se debe obtener su consentimiento. El Art. 19.2 del Código de Deontología Médica permite el uso de los datos de una historia clínica con fines investigadores o docentes: "La historia clínica se redacta y conserva para la asistencia del paciente. Es conforme a la Deontología Médica el uso del contenido de la historia clínica para su análisis científico, estadístico y con fines docentes y de investigación, siempre que se respete rigurosamente la confidencialidad de los pacientes y las restantes disposiciones de este Código que le puedan afectar".

Cuando se realicen estudios o auditorias sobre gestión u otros aspectos asistenciales, el médico debe colaborar ya que se considera legítimo para intentar la mejora de las prestaciones a los pacientes.

Una finalidad particular de la historia clínica es la judicial cuando hay una denuncia o demanda por presunta "mala praxis". La historia se convierte en prueba, siendo el mejor medio para conocer la actuación del profesional o profesionales denunciados.

La ley reconoce al paciente su derecho de acceder a su historia clínica. Este derecho se refleja en el Art. 19.5 del Código de Deontología Médica: "El médico tiene el deber de facilitar, al paciente que lo pida, la información contenida en su historia clínica y las pruebas diagnósticas realizadas. este derecho del paciente quedaría limitado si se presume un daño en interés del paciente. Las anotaciones subjetivas que el médico introduzca en la historia clínica son de su exclusiva propiedad". Es legítimo y éticamente recomendable no proporcionar al paciente información de las "Anotaciones subjetivas", que el médico desea recordar para futuras visitas y que no son obtenidas de forma objetiva.

Es conforme a la ética médica que el médico, si el paciente se lo pide, transmita datos suyos de salud o resultados de pruebas a otro médico para que éste pueda realizar la asistencia médica que el paciente le ha solicitado. Lo expresa con claridad el Art. 19.7 del Código de Deontología Médica: "Es deber del médico, si el paciente lo solicita, proporcionar a otros colegas los datos necesarios para completar el diagnóstico o el tratamiento, así como facilitar el examen de las pruebas realizadas".

Se que es un post largo, pero el tema lo exigía. No obstante, os recomiendo que conozcáis el Manual de Ética y Deontología Médica publicado por la OMC: http://www.cgcom.es/manual_etica_deontologia


Os animo, una vez más, a compartir con nosotros vuestros comentarios.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia


domingo, 20 de julio de 2014

La confianza en la relación médico-paciente

La calidad de la relación médico-paciente tiene requisitos basados en la confianza.
Por un lado, el paciente se acerca al médico porque cree que tiene conocimientos suficientes para curarlo, que su principal interés es averiguar lo que padece e intentar su remedio y busca el apoyo humano que necesita para sobrellevar su enfermedad.
Por otro, el médico, por su parte, ofrece al paciente sinceridad en la información que le proporciona, que siga sus indicaciones y cumpla la prescripción. 
Sin confianza mutua la relación médico-paciente no puede ser buena, al contrario se convierte en algo negativo, se desperdician recursos y tiempo y se pueden ocasionar perjuicios.


Una relación sin confianza no puede mantenerse, por eso lo deseable sería que el paciente pudiese elegir a sus médicos, posibilidad que buscan y prometen los responsables políticos. Pero cuando la libertad de la relación se hace requisito fundamental es cuando el paciente rechaza a un médico determinado, o cuando el médico es el que considera perjudicial mantener su deber de asistencia a un determinado paciente; por ello, cuando un paciente no está conforme con la forma en que se siente tratado, puede solicitar el cambio de médico y su petición debe ser atendida lo antes posible y cuando un médico considera que ha perdido la confianza de su paciente o que su relación se ha hecho conflictiva o que no se cumplen sus prescripciones, puede solicitar ser liberado de su atención.

¿Qué dice nuestro Código de Deontología Médica al respecto?

Art. 8.2: "La asistencia médica exige una relación plena de entendimiento y confianza entre el médico y el paciente. Ello presupone el respeto del derecho de éste a elegir o cambiar de médico o de centro sanitario. Individualmente los médicos han de facilitar el ejercicio de este derecho e institucionalmente procurarán armonizarlo con las previsiones y necesidades derivadas de la ordenación sanitaria".

Art. 11: "El médico sólo podrá suspender la asistencia a sus pacientes si llegara al convencimiento de que no existe la necesaria confianza hacia él. Lo comunicará al paciente o a sus representantes legales con la debida antelación, y facilitará que otro médico se haga cargo del proceso asistencial, transmitiéndole la información necesaria para preservar la continuidad del tratamiento".

Espero que esta reflexión sobre la relación médico-paciente pueda ayudarnos a unos y a otros a dar y a recibir una asistencia médica de calidad.

No olvideis que vuestros comentarios podrán enriquecer aún más esta reflexión. Os animo a compartir en este Blog vuestras opiniones.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia

domingo, 13 de julio de 2014

El médico como mediador

Este fin de semana he participado como profesor en un Curso de Formación en Mediación Sanitaria organizado por la Fundación Dental Española en Madrid. Mi cometido en este curso era abordar el papel del médico en la mediación al final de la vida.

En este post, deseo compartir con quien acceda a él algunas ideas sobre el médico como mediador que he leído en el trabajo "Camino a la mediación sanitaria" de José María Mora García, Asesor Jurídico de los Colegios de Médicos y Dentistas de Huelva y Experto Universitario en Resolución Extrajudicial de Conflictos. Este trabajo ha recibido el Premio Nacional de Derecho Sanitario.

Como dice el propio Coordinador y autor de este trabajo, "es evidente que los sistemas extrajudiciales en la solución de conflictos, no son una idea nueva, y absolutamente todas y cada una de las civilizaciones han ido generando su propio derecho, estableciendo las reglas del juego para solucionar sus problemas a través de los diferentes principios que han inspirado su convivencia, instaurando sus respectivos sistemas de resolución a los problemas, antes de consensuar las regla del juego para solucionarlos."

"El mediador no puede ni debe ser una orientación profesional restringida a Abogados y Psicólogos, como en principio determinados sectores de tales profesiones pretendían monopolizar. En materia sanitaria se debe contemplar el tema de la mediación también la posibilidad de un profesional sanitario para que sea mediador."

"La mediación sanitaria ni mucho menos ha de suponer un cambio de criterios a la hora de determinar cuándo se ha incurrido en responsabilidad. Tampoco ha de implicar un incremento de reclamaciones por supuesta mala praxis. En el futuro, su desarrollo y una eventual extensión a otros órdenes jurisdiccionales proporcionará muchas ventajas para el sistema sanitario tanto en la reducción de reclamaciones, como en la minoración del desgaste de las partes implicadas en una reclamación como consecuencia de una atención sanitaria defectuosa."

Planteo la pregunta que el propio autor del trabajo se hace en un articulo suyo publicado con el título "El papel de los colegios profesionales en la mediación": ¿deben los colegios profesionales hacer mediación? 

Yo opino afirmativamente como el propio autor del articulo y del trabajo anteriormente citado. Pero yo concreto más, creo que en algunas ocasiones es el propio médico quien puede ser mediador. En los conflictos éticos que se dan en la atención médica al final de la vida pueden ser diversos porque los cuidados paliativos tienen que ver con la vida, la muerte, el sufrimiento, la fragilidad y la vulnerabilidad de los enfermos. Y en estos conflictos como pueden ser el abandono del médico ante la frustración de no poder curar al enfermo, la adecuación del esfuerzo diagnóstico y terapéutico, el fin de la sedación, el respeto de los valores de los enfermos, etc., los médicos podemos ser mediadores ante el enfermo, ante los familiares que opinan de distinta manera entre ellos, ante el propio equipo asistencial, etc. En estos casos nuestra mediación tendrá el objetivo de humanizar el proceso de morir del enfermo.

Os animo a que enviéis vuestros comentarios.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia




sábado, 5 de julio de 2014

Responsabilidad social del médico

El médico debe huir del individualismo y ha de reflexionar acerca de su responsabilidad social a la hora de ejercer la profesión médica. Debe participar, en la medida de su formación y posibilidades en las actividades sociales que fomenten la salud, contribuyan a la educación sanitaria de la población, evalúen la eficacia de las prestaciones, llamen la atención sobre las necesidades asistenciales o contribuyan a la sostenibilidad del sistema sanitario.

Quizás actualmente cobra particular importancia la preocupación por el gasto sanitario, teniendo y fomentando una conciencia viva del coste económico de la salud y valorando siempre la relación coste/beneficio de sus decisiones.

El artículo 7.5 del Código de Deontología Médica recuerda que: "Siendo el sistema sanitario el instrumento principal de la sociedad para la atención y promoción de la salud, los médicos han de velar para que en él se den los requisitos de calidad, suficiencia asistencial y mantenimiento de los principios éticos. Están obligados a denunciar las deficiencias, en tanto puedan afectar a la correcta atención de los pacientes".


El médico conoce el sistema sanitario y esto le obliga a desempeñar un papel de conciencia social denunciando las deficiencias técnicas y éticas que en su área de responsabilidad o conocimiento pudieran darse. La denuncia siempre debe tener un carácter positivo, buscando la mejora del sistema sanitario y no su destrucción o inviabilidad y debería ir acompañada de propuestas de soluciones no utópicas o imposibles sino realistas y concretas. Con el fin de lograr una valoración más objetiva de los hechos denunciados puede contribuir la ayuda y el asesoramiento del Colegio de Médicos correspondiente.

Como coautor del Manual de Ética y Deontología Médica, publicado por la OMC en 2012, he elegido este tema que es abordado en dicho manual para que nos ayude a reflexionar sobre nuestra responsabilidad social.

Os invito a enriquecer este Blog con vuestros comentarios.


Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia