domingo, 26 de octubre de 2014

El enfermo es una persona

Cada día ocurren sucesos y actitudes de profesionales médicos que nos hacen reflexionar a quienes creemos que el enfermo es una persona. Deseo en este post compartir con quien lo lea esta reflexión.

Estoy convencido que no descubro nada diciendo que el enfermo es una persona, pero me atrevo a recordarlo porque se nos suele olvidar con mucha frecuencia cuando hacemos más caso a las pruebas complementarias y al ordenador que tenemos en frente que al propio paciente. Es preciso que recordemos que cuando una persona está enferma, no es solo un órgano el afectado por los agentes patógenos, por los mecanismos degenerativos o por los traumas, sino que toda ella queda implicada, desde su cuerpo hasta su capacidad de pensar y razonar, influida por el dolor o las limitaciones impuestas por la enfermedad. Las personas no pueden ser comprendidas por los métodos reduccionistas de la Ciencia que pueden tener justificación en otras circunstancias, porque al descomponerlas en sus partes desaparecen como personas. El enfermo tiene un nombre, una historia, unas costumbres, un entorno... que van más allá de sus síntomas, de su diagnóstico y su número de habitación. ¡Cuántas veces hemos dicho!: ¿cómo se encuentra la cirrosis de la habitación 121? 

Si lo único que nos interesa es la enfermedad, olvidándonos de quien la padece, nos faltará algo para hacerlo del todo bien. El enfermo necesita que nos preocupemos de él que es quien sufre la enfermedad. ¡No lo olvidemos! Los enfermos quieren ser tratados como personas, no como enfermedades. Es verdad, que cuando estamos más alejados del enfermo porque nos dedicamos a investigar sobre la enfermedad, sobre su control, sobre los posibles tratamientos, no llegamos a comprender los aspectos humanos de la enfermedad. Pero si lo hacemos pensando en la persona que vamos a ayudar con nuestro trabajo también estaremos humanizando nuestra labor.  




Fue el Dr. Willian Osler que nos dio un mensaje muy sabio en este sentido: "Es mucho más importante conocer qué paciente tiene la enfermedad que qué clase de enfermedad tiene el paciente".

Nuestro Código de Deontología Médica, en su art. 21.1, también nos recuerda que debemos compaginar muestra calidad científica y humana en nuestra atención médica: "El médico tiene el deber de prestar a todos los pacientes una atención de calidad humana y científica".

Os invito a reflexionar sobre este asunto porque tal vez podamos modificar algunas de nuestras actitudes.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia

2 comentarios:

  1. Ya lo decía Gregorio Marañón: no hay enfermedades sino enfermos

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  2. Integrar en el cuidado de nuestros pacientes la calidad científica y la calidad humana es un deber esencial de la medicina. En algunos sectores, esta atención unitaria está seriamente amenazada. Si, debemos trabajar por ello, empezando por uno mismo.

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