domingo, 20 de julio de 2014

La confianza en la relación médico-paciente

La calidad de la relación médico-paciente tiene requisitos basados en la confianza.
Por un lado, el paciente se acerca al médico porque cree que tiene conocimientos suficientes para curarlo, que su principal interés es averiguar lo que padece e intentar su remedio y busca el apoyo humano que necesita para sobrellevar su enfermedad.
Por otro, el médico, por su parte, ofrece al paciente sinceridad en la información que le proporciona, que siga sus indicaciones y cumpla la prescripción. 
Sin confianza mutua la relación médico-paciente no puede ser buena, al contrario se convierte en algo negativo, se desperdician recursos y tiempo y se pueden ocasionar perjuicios.


Una relación sin confianza no puede mantenerse, por eso lo deseable sería que el paciente pudiese elegir a sus médicos, posibilidad que buscan y prometen los responsables políticos. Pero cuando la libertad de la relación se hace requisito fundamental es cuando el paciente rechaza a un médico determinado, o cuando el médico es el que considera perjudicial mantener su deber de asistencia a un determinado paciente; por ello, cuando un paciente no está conforme con la forma en que se siente tratado, puede solicitar el cambio de médico y su petición debe ser atendida lo antes posible y cuando un médico considera que ha perdido la confianza de su paciente o que su relación se ha hecho conflictiva o que no se cumplen sus prescripciones, puede solicitar ser liberado de su atención.

¿Qué dice nuestro Código de Deontología Médica al respecto?

Art. 8.2: "La asistencia médica exige una relación plena de entendimiento y confianza entre el médico y el paciente. Ello presupone el respeto del derecho de éste a elegir o cambiar de médico o de centro sanitario. Individualmente los médicos han de facilitar el ejercicio de este derecho e institucionalmente procurarán armonizarlo con las previsiones y necesidades derivadas de la ordenación sanitaria".

Art. 11: "El médico sólo podrá suspender la asistencia a sus pacientes si llegara al convencimiento de que no existe la necesaria confianza hacia él. Lo comunicará al paciente o a sus representantes legales con la debida antelación, y facilitará que otro médico se haga cargo del proceso asistencial, transmitiéndole la información necesaria para preservar la continuidad del tratamiento".

Espero que esta reflexión sobre la relación médico-paciente pueda ayudarnos a unos y a otros a dar y a recibir una asistencia médica de calidad.

No olvideis que vuestros comentarios podrán enriquecer aún más esta reflexión. Os animo a compartir en este Blog vuestras opiniones.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia

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