sábado, 20 de diciembre de 2014

El médico no debe ejercer una medicina defensiva

El miedo del médico a una demanda puede hacer que llegue a practicar una medicina defensiva. En una revista del ramo sanitario he visto publicado el siguiente dato: "Según una encuesta de A.M.A. entre profesionales médicos que habían sufrido alguna reclamación, el 84% de ellos habían tomado precauciones legales a partir de ese momento. El hecho de la reclamación les había hecho variar su forma de trabajar, y también de relacionarse con los pacientes". 



En muchas ocasiones, aunque se tenga claro el diagnóstico y no se precisara de ninguna prueba complementaria para instaurar el tratamiento, se emplean  exploraciones complementarias de manera rutinaria, indiscriminada o abusiva "para protegerse legalmente". Si éstas nos ayudaran a afinar mejor el diagnóstico no habría ninguna duda de su prescripción. Otras veces, el médico se puede ver presionado por el paciente para realizar una indicación terapéutica o exploratoria. Estas situaciones no son excepcionales, son bastante frecuentes.

Para evitar todo esto, tal vez debamos recordar lo siguiente:

Hemos de aplicar nuestros conocimientos médicos específicos para cada caso, sin perder de vista aquellos protocolos que pueden determinar la forma de actuar ante situaciones concretas. Los protocolos son una herramienta fundamental en nuestra actividad asistencial diaria. Tengamos en cuenta que muchas sentencias son favorables al médico por haber actuado con el protocolo de la Sociedad Científica correspondiente.

Es fundamental que todos los procedimientos estén debidamente documentados en la historia clínica del paciente porque ésta será una de las mejores armas para la defensa del médico. Ésta sería la única actuación médica defensiva permitida: reflejar toda nuestra actuación razonada en la historia clínica.

"También debe ser evitada la llamada medicina defensiva que no tan solo aumenta el coste económico, sino que además y, lo que aún es más importante incrementa las molestias e incluso el sufrimiento del paciente, al ser sometido a más pruebas complementarias de las necesarias". (Manual de Ética y Deontología Médica. OMC. 2012. pág. 79)

"Los médicos son los que deberían, de una manera efectiva, determinar la indicación y no los pacientes con sugerencias o incluso exigencias. Lo importante es analizar qué factores condicionan la indicación, entre los que se pueden valorar las sugerencias de los pacientes, pero no deben considerarse otros como utilizar las pruebas complementarias para aliviar la presión asistencial en un momento determinado u otras circunstancias. (Manual de Ética y Deontología Médica. OMC. 2012. pág. 79)

Nuestro Código de Deontología Médica nos dice claramente que el médico no debe ejercer una medicina defensiva:

Art. 21.2.- "Las exploraciones complementarias no deben practicarse de manera rutinaria, indiscriminada o abusiva. La medicina defensiva es contraria a la ética médica".

Una vez más, os invito a que compartáis con nosotros vuestros comentarios.


Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología Médica
Colegio Médicos de Bizkaia

domingo, 14 de diciembre de 2014

El enfermo necesita un medico referente en su asistencia

Hace un mes (el 14 de noviembre 2014) la Asamblea del Consejo General de Colegios de Médicos de España adoptó el acuerdo de aprobar la Declaración La figura del médico responsable que fue elaborada por la Comisión Central de Deontología del CGCOM. 

Estoy totalmente de acuerdo con el contenido de esta Declaración porque creo que el enfermo necesita un médico referente para ser informado, para poder preguntarle sobre lo que le ocurre, para sentir que su atención médica está debidamente coordinada. Es verdad que en Atención Primaria tiene a su médico de Familia, pero en la Atención Especializada y sobre todo Hospitalaria las cosas son de otra manera. "...La complejidad estructural y organizativa en la Medicina Hospitalaria hace que la relación médico-paciente quede más difuminada al desarrollarse por parte de un equipo médico multi-disciplinar; esto dificultad la información asistencial. En ocasiones el paciente no llega a ser visitado durante el postoperatorio por el cirujano que le intervino... en algunos casos, puede suceder que ni el paciente ni sus familiares tienen durante el proceso de hospitalización un referente claro a quien dirigirse para recabar información; alguien con quien mantener una relación continuada durante el proceso asistencial y que les mantengan informados."


Una de las consideraciones éticas y deontológicas de la citada Declaración de la Comisión Central de Deontología dice que "La figura del médico responsable es clave en todo lo relativo a la asistencia sanitaria recibida y a la información a un paciente y a sus familiares. El médico responsable debe ser para el paciente y la familia la cabeza visible del equipo asistencial."

El Código de Deontología Médica a este respecto nos recuerda lo siguiente:

Art. 10: "Un elemento esencial de la información es dar a conocer al paciente o a sus allegados la identidad del médico responsable de su proceso asistencial, así como la de aquel que en cada momento le preste asistencia."

Art. 16.1: "La información al paciente no es un acto burocrático sino un acto ético. Debe ser asumida directamente por el médico responsable del proceso asistencial, tras alcanzar un juicio clínico preciso."

De esta Declaración La figura del médico responsable destacaría las tres primeras conclusiones a las que llega la Comisión Central de Deontología:

"Primera.- La existencia de la figura del Médico Responsable es un mandato ético, deontológico y legal."

"Segunda.- La figura del Médico Responsable garantiza una personalización y humanización adecuada de la asistencia. se debería potenciar esta figura, que significa para los pacieres el acceso fácil y confiado a la información sobre la asistencia que recibe."

"Tercera.- La figura del Médico Responsable facilita y garantiza el cumplimiento efectivo del trascendental acto clínico de la información y además se ha comprobado que mejora la calidad percibida por los pacientes de la atención médica que reciben."

Antes de finalizar este post, deseo recordados que el Código de Deontología Médica, en la disposición final 1 dice lo siguiente: "Las declaraciones de la Comisión Central de Deontología aprobadas por la Asamblea General de la Organización Médica Colegial tienen naturaleza normativa e igual carácter vinculante que los preceptos contenidos en este Código".

Aprovecho este Blog para agradecer públicamente a nuestros compañeros, miembros de la Comisión Central de Deontología, la elaboración de esta magnífica Declaración que estoy seguro nos ayudará a recordar cómo hemos de humanizar nuestra asistencia sanitaria.


Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia


miércoles, 10 de diciembre de 2014

Uso inadecuado de los sistemas de almacenamiento y difusión de las historias clínicas informatizadas

El Colegio de Médicos de Bizkaia, a través de su Comisión de Deontología, hace un recordatorio sobre cuál es el modo de proceder ante el uso que puede hacerse de las herramientas informáticas en el tratamiento de las historias clínicas. 

El Colegio de Médicos de Bizkaia ha recogido la preocupación de su Comisión de Deontología ante el tratamiento que se puede dar, muchas veces de forma involuntaria, a las historias clínicas informatizadas.

En muchas ocasiones, los facultativos abandonan sus puestos de trabajo dejando conectados sus sistemas informáticos, lo que puede conllevar una falta de confidencialidad y secreto, ya que puede dar la posibilidad a otros de poder utilizarlo sin necesidad de introducir una clave de acceso.

Por esa razón, ha elaborado una nota informativa y de recordatorio del buen uso de esta herramienta que transcribimos a continuación:

"Estimados compañeros y compañeras:

Desde la Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Bizkaia, queremos expresar nuestra preocupación por la posibilidad de un uso inadecuado de los sistemas de almacenamiento y difusión de las historias clínicas informatizadas.

Por esa razón os queremos recordar:
  1. Que el secreto médico es uno de llos pilares en los que se funda la relación médico-paciente, basada en la mutua confianza, cuaquiera que sea la modalidad de su ejercicio profesional (Capítulo V. Artículo 27.1 del Código de Deontología Médica)
  2. La obligación de mantener la reserva y la confidencialidad de todo aquello que el paciente haya revelado y confiado, lo que hayamos visto o deducido como consecuencia de nuestro trabajo y que tenga relación con la salud y la intimidad del paciente, incluyendo el contenido de la historia clínica (Capítulo V. Artículo 27.2 del Código de Deontología Médica)
  3. El hecho de ser médico no autoriza a conocer la información confidencial de un paciente con el que no se tenga una relación profesional. (Capítulo V. Artículo 27.3 del Código de Deontología Médica)
Existen mecanismos informáticos para bloquear el equipo cuando el facultativo se ausenta un breve periodo de tiempo de su puesto de trabajo

Cuando la ausencia vaya a ser prologada, es aconsejable que el profesional apague el sistema informático y lo vuelva a encender a su regreso

Con la confianza de vuestra implicación, recibid un fuerte abrazo".

Comisión de Deontología del Colegio de Médicos de Bizkaia

sábado, 6 de diciembre de 2014

Los deberes éticos de los médicos docentes

Tal vez los médicos que tenemos, además de nuestra actividad asistencial, una actividad docente no somos del todo conscientes que incluso, cuando ejercemos como médicos docentes tenemos también unos deberes éticos no tan solo ante nuestros colegas en formación, si no también hacia los estudiantes de Medicina, en los que hay que ir introduciendo en la formación de pre-grado el concepto de que además de la imprescindible preparación técnica, son necesarios unos conocimientos sobre ética, deontología y comunicación con el paciente.


El médico docente debe tener en cuenta que todo juicio clínico incorpora un elemento de orden ético. Con elevada frecuencia, en un paciente determinado, el elemento del orden ético excede en importancia a los aspectos técnico y científico, aun teniendo en cuenta que para actuar éticamente es preciso contar previamente con esos conocimientos científicos y técnicos.

Nuestro Código de Deontología dedica dos de sus artículos relacionados con nuestra labor docente con los estudiantes de Medicina:

Art. 63.1: "Los estudiantes de medicina deben conocer y practicar las normas éticas de este Código y deben ser tratados con respeto y dignidad por parte de sus profesores".

Art. 63.2: "El médico docente deberá aprovechar cualquier circunstancia en el transcursos de la práctica médica para inculcar a los alumnos los valores éticos y el conocimiento de este Código. Debe ser consciente del valor formativo de su ejemplaridad y de que todo acto médico tiene un componente ético".

En la formación de pre-grado y de médicos residentes las enseñanzas técnicas deben ir acompañadas de enseñanzas éticas y deontológicas con información y sobre todo, con el ejemplo del docente.

La ética no se puede enseñar exclusivamente con la enumeración y explicación de unas normas, sino sobre la base de la acción. Es la conducta ética lo que se debe enseñar. En el terreno de la ética, no se trata tan solo de exponer una teoría o una hipótesis, sino de demostrar una buena relación con el paciente, a partir del modelo del propio docente, ya que los verdaderos maestros enseñan básicamente con el ejemplo.

Por último, deseo recordar una de la indicaciones de la Asociación Médica Mundial en su Manual de Ética Médica cuando dice: "...procurando ser prudentes cuando se tengan que corregir algunos aspectos de su práctica asistencial y de relación con los pacientes como a los profesionales de la salud". 

Nuestro Código de Deontología Médica también nos lo recuerda en su Art.63.4: "En presencia de pacientes o de personal no médico hay que evitar corregir al discente en lo relativo a la práctica médica".

Desde este Blog de Ética y Deontología seguiremos reflexionando sobre los aspectos éticos y deontológicos de la profesión médica. 

Una vez más, os animo a compartir vuestras reflexiones con nosotros. 


Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia



domingo, 23 de noviembre de 2014

El uso de las redes sociales teniendo en cuenta la Ética y la Deontología Médica

Desde este Blog hemos tratado en varias ocasiones el tema del comportamiento de los médicos en las redes sociales:

¿Los médicos, nos comportamos éticamente en las redes sociales?:


Es un tema que siempre nos ha preocupado desde la Ética y la Deontología Médica. Nuestro Código también aborda este tema y nos recuerda cuál debe ser nuestro comportamiento en algunas situaciones concretas cuando usamos los medios de comunicación actuales. 

Pues bien un grupo de médicos y estudiantes de Medicina, que usan y conocen bien las redes sociales, han elaborado un Manual de estilo para médicos y estudiantes de Medicina


Este Manual es una herramienta muy útil para poder mantener nuestra corrección cómo médicos incluso desde nuestro ordenador, teléfono móvil, tablet, etc. En él encontraréis todas las situaciones en las que cuando empleemos estos medios de comunicación tengamos presente nuestra condición de médico y nuestra obligación de cómo comportarnos deotológicamente.

Os recomiendo que os la descarguéis, porque estoy seguro que os será muy útil.

Manual de estilo para médicos y estudiantes de Medicina. Sobre el buen uso de las Redes Sociales

Desde este Blog deseo agradecer públicamente a Rodrigo Gutierrez Fernandez, Marian Jiménez Aldasoro, Mónica Lalanda Sanmiguel, Rafael Olalde Quintana, Beatriz Satué Valvé, Rosa Taberner Ferrer, José Antonio Trujillo Ruiz, Jesús José Camacho Lucas-Torres, Emilio José Delgado Soto, Guillermo Jiménez Alvarez e Iris Mar Hernández, que han sido los autores de este estupendo Manual. ¡Muchas gracias por vuestro magnífico trabajo!

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología Médica
Colegio Médicos de Bizkaia

sábado, 8 de noviembre de 2014

Disponibilidad de la vida

Desde la ética, la doctrina sobre la disponibilidad de la vida se presenta con un carácter problemático ya que incide plenamente en un debate entre dos valores, el valor de la vida humana y el valor de la libertad personal. Si estos dos valores los consideramos por separado no hay problemas. El problema surge cuando estos valores entran en conflicto. Los jueces, los médicos y los familiares de los enfermos gravemente enfermos, así como cualquier ciudadano que se haya visto implicado en decisiones de este tipo ha podido percibir que, en la práctica, la articulación de vida y libertad es una tarea muy complicada y a menudo dolorosa. Reflexiones de este tipo surgen siempre que exista una persona para quien la expectativa de seguir con vida, en una situación que considera insoportable, resulta menos atractiva que la muerte.

Cuando se contempla la muerte como el final próximo, o incluso lejano, como consecuencia del diagnóstico que se ha confirmado, no es de extrañar que se desee la muerte lo antes posible y se solicite que se le ayude a acabar cuanto antes.



La mayoría de las veces que se plantea el asunto de la eutanasia, se hace a través del dilema de vivir las últimas fases de una enfermedad incurable con dolor grave y sufrimiento de todo tipo y no siempre bien atendidos, o bien solicitar un final lo más rápido posible. Ante esta disyuntiva, no es raro que mucha gente opte por la eutanasia. Algunos creemos que existe una tercera opción como es la de suministrar al enfermo los tratamientos paliativos necesarios para controlar los síntomas físicos y dar el apoyo necesario de tipo psicológico, emocional, social y espiritual, etc., tanto al enfermo como a su familia, para ayudarles a que no sufran durante su proceso de morir. Los últimos días de la mayoría de los enfermos pueden tener mucho significado si quienes les cuidan saben cómo hacerlo. En los enfermos, cuando no saben lo que les espera y no pueden prever cómo evolucionarán cuando se aproxima su muerte, ese desconocimiento se transforma en miedos. Pero cuando esos miedos son tratados por un profesional y le demuestra su interés por ayudarle en esos momentos, la petición de morir suele desaparecer.

Morir bien es una legítima aspiración de los seres humanos. Sin duda alguna, todos deseamos tener una buena muerte, morir bien. En este contexto, los profesionales de la salud estaremos obligados a ayudar a nuestros enfermos a que mueran bien.

Os animo a que enviéis vuestros comentarios. Estas reflexiones que comparto con vosotros, en este post, son desde mi dedicación, casi exclusiva, al acompañamiento y cuidados a enfermos incurables desde hace más de 21 años.



Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia





domingo, 2 de noviembre de 2014

Cómo dar bien las malas noticias

Hemos vivido en un ambiente de paternalismo por parte de los profesionales y de los familiares en el que ambos preferíamos ocultar al enfermo su situación pensando que ocultarlo era lo mejor para él. Es muy frecuente que los familiares acostumbren a abordar este problema suponiendo que el enfermo ignora que padece una enfermedad incurable y de mal pronóstico y que hay que evitar que se entere de ello de cualquier manera. 

El Código de Deontología Médica, en su art. 15.1, nos recuerda que "El médico informará al paciente de una forma comprensible, con veracidad, ponderación y prudencia. Cuando la información incluya datos de gravedad o mal pronóstico se esforzará en transmitirla con delicadeza de manera que no perjudique al paciente".



Para dar las buenas noticias no suele haber dificultades para hacerlo bien. Pero,  dar bien las malas noticias es más complicado y precisa de ciertas habilidades de comunicación. 

Miembros del Grupo de Trabajo de la Organización Médica Colegial (OMC) Atención Médica al Final de la Vida elaboramos un documento para orientar a los profesionales cómo dar bien las malas noticias. En este post deseo destacar alguna reflexiones del citado documento que tal vez puedan ser útiles cuando tengamos que comunicar el diagnóstico de una enfermedad grave y su pronóstico.

Cada profesional debemos comunicar las malas noticias con nuestro propio estilo, ya que no existen fórmulas ni protocolos rígidos para ello. Pero lo que sí tendremos que tener en cuenta es que deberemos informar equilibrando veracidad y delicadeza. Además hemos hacerlo en un ambiente adecuado, sin interrupciones, donde el enfermo pueda expresar sus emociones. Comprobaremos cuánta información puede tener sobre su enfermedad, trataremos de conocer lo que desea saber y respetar el posible deseo de no conocer la verdad. Aunque es inevitable establecer pronósticos sobre expectativas de vida  evitaremos que sean demasiado taxativas ("seis meses", algo que se dice con muchas frecuencia). Siempre debemos procurar dejar una puerta abierta a la esperanza, incluso en las personas que tienen un pronóstico de vida muy limitado. Después de haber comunicado la mala noticia es necesario estar atentos a la reacción psicológica del enfermo. Y no olvidemos que la relación médico-enfermo queda muy reforzada cuando la información ha sido adecuada. Nos mantendremos cercanos al enfermo y transmitirle nuestro compromiso de ayuda a él y a sus familiares durante todo el proceso. Es preciso recordar que también debemos ser igual de delicados al transmitir la información a sus familiares. En ocasiones, la propia familia nos pide que no informemos al enfermo; en este caso tenemos que tener presente que nuestra obligación ética y profesional es con el enfermo y no con la familia. No obstante, debemos hacer un esfuerzo de comunicación con los familiares para implicarles en la información al enfermo.

No hay que informar al enfermo de su diagnóstico y pronóstico exclusivamente porque nos obliga la Ley, sino porque es un compromiso profesional ético y humano del médico.

Si conseguimos dar las malas noticias de forma que el enfermo no sea lo único que recuerde, seguramente habremos aprendido a dar bien las malas noticias.

Gracias una vez más por haber entrado a nuestro Blog de Ética y Deontología. Dad un paso más: participar con vuestros comentario.


Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia




domingo, 26 de octubre de 2014

El enfermo es una persona

Cada día ocurren sucesos y actitudes de profesionales médicos que nos hacen reflexionar a quienes creemos que el enfermo es una persona. Deseo en este post compartir con quien lo lea esta reflexión.

Estoy convencido que no descubro nada diciendo que el enfermo es una persona, pero me atrevo a recordarlo porque se nos suele olvidar con mucha frecuencia cuando hacemos más caso a las pruebas complementarias y al ordenador que tenemos en frente que al propio paciente. Es preciso que recordemos que cuando una persona está enferma, no es solo un órgano el afectado por los agentes patógenos, por los mecanismos degenerativos o por los traumas, sino que toda ella queda implicada, desde su cuerpo hasta su capacidad de pensar y razonar, influida por el dolor o las limitaciones impuestas por la enfermedad. Las personas no pueden ser comprendidas por los métodos reduccionistas de la Ciencia que pueden tener justificación en otras circunstancias, porque al descomponerlas en sus partes desaparecen como personas. El enfermo tiene un nombre, una historia, unas costumbres, un entorno... que van más allá de sus síntomas, de su diagnóstico y su número de habitación. ¡Cuántas veces hemos dicho!: ¿cómo se encuentra la cirrosis de la habitación 121? 

Si lo único que nos interesa es la enfermedad, olvidándonos de quien la padece, nos faltará algo para hacerlo del todo bien. El enfermo necesita que nos preocupemos de él que es quien sufre la enfermedad. ¡No lo olvidemos! Los enfermos quieren ser tratados como personas, no como enfermedades. Es verdad, que cuando estamos más alejados del enfermo porque nos dedicamos a investigar sobre la enfermedad, sobre su control, sobre los posibles tratamientos, no llegamos a comprender los aspectos humanos de la enfermedad. Pero si lo hacemos pensando en la persona que vamos a ayudar con nuestro trabajo también estaremos humanizando nuestra labor.  




Fue el Dr. Willian Osler que nos dio un mensaje muy sabio en este sentido: "Es mucho más importante conocer qué paciente tiene la enfermedad que qué clase de enfermedad tiene el paciente".

Nuestro Código de Deontología Médica, en su art. 21.1, también nos recuerda que debemos compaginar muestra calidad científica y humana en nuestra atención médica: "El médico tiene el deber de prestar a todos los pacientes una atención de calidad humana y científica".

Os invito a reflexionar sobre este asunto porque tal vez podamos modificar algunas de nuestras actitudes.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia

sábado, 18 de octubre de 2014

El contenido deseable de una futura Ley sobre Cuidados Paliativos

Ahora, que el Parlamento Vasco ha comenzado a abordar y a debatir sobre una  Ley para regular los derechos de las personas en el final de la vida, deseo compartir en este Blog una propuesta de contenidos que una futura Ley de Cuidados Paliativos debiera contemplar.

La Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) a través de su Grupo de Trabajo "ATENCIÓN MÉDICA AL FINAL DE LA VIDA", al que pertenecemos profesionales pertenecientes a ambas instituciones y liderados por el Dr. Marcos Gómez Sancho, son conscientes de la importancia del momento actual, en el que los derechos de cualquier ciudadano al final de la vida pueden quedar definitivamente legislados. Por ello, en el citado Grupo de Trabajo analizamos en profundidad los diversos aspectos de una futura Ley de Cuidados Paliativos y proponemos los contenidos que dicha  Ley debiera recoger para poder garantizar los derechos del enfermo y las obligaciones de los profesionales y del Sistema Sanitario.



Derechos del enfermo
- A una Atención Paliativa de calidad tomando en consideración las preferencias del paciente y su familia: identificación del paciente, valoración inicial, evaluación y manejo adecuado del dolor y otros síntomas, información, derivación a niveles de atención especializadas cuando proceda.
- A la participación del paciente en la toma de decisiones: planificación de cuidados, respeto de valores y creencias, voluntades anticipadas, rechazo de tratamientos.
- Al acompañamiento de la familia: excedencia forzosa del cuidador principal, procedimiento de urgencia para el acceso a las ayudas de la Dependencia.
- A un fácil acceso a la medicación específica: dotación de opioides en todas las farmacias, uso en domicilio de medicamentos de uso hospitalario.
- A recibir una atención de calidad científica y humana en el proceso de morir.

Deberes de los profesionales
- Respetar los valores y preferencias del paciente.
- Tratamiento del dolor y otros síntomas con medidas enérgicas pero proporcionadas, recurriendo a la sedación paliativa cuando esté indicada. En tal caso no cabe la objeción de conciencia.
- Adecuar el esfuerzo diagnóstico y terapéutico.
- Contribuir a la continuidad asistencial.
- Adquirir y mantener la adecuada capacitación.

Obligaciones del Sistema Sanitario
- Velar porque se cumplan los derechos de los pacientes y supervisar los deberes de los profesionales.
- Ordenación y prestación de la Atención Paliativa de acuerdo a los criterios establecidos en la Estrategia en Cuidados Paliativos del Sistema Nacional de Salud.
- Identificación y habilitación de las categorías profesionales implicadas en el nivel avanzado de atención paliativa.
- Garantizar la adecuada acreditación profesional de cada una de las profesiones identificadas en el nivel avanzado de atención paliativa.
- Asegurar la continuidad de la atención paliativa mediante la articulación de los distintos niveles asistenciales implicados (atención primaria, especializada y sociosanitaria).

Queridos lectores de este Blog de Ética y Deontología, los que trabajamos en esta disciplina de la Medicina, creemos que una Ley de Cuidados Paliativos que tenga en cuenta estos contenidos será una Ley que contribuirá a cuidar con calidad al final de la vida a los enfermos que lo necesiten. Será un Ley que ofrecerá confianza a los ciudadanos, una Ley que dará seguridad a los profesionales y una Ley que demostrará la responsabilidad de la sociedad, a través de su Sistema de Salud.

Gracias por leerlo y, si os parece interesante, por divulgarlo o comentarlo.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos Bizkaia

domingo, 12 de octubre de 2014

Una reflexión desde la Deontología sobre Fármacos y Conducción

Según el documento de consenso de Fármacos y Conducción (SEMERGEN, SEMT y SEFAC), el 74% de los 100 fármacos mas vendidos en España interfieren en la conducción o manejo de maquinaria peligrosa.

Más información sobre este documento podréis encontrar en los siguientes enlaces:

http://faes.es/?documento-de-consenso-farmacos-y-conduccion&z=10d35bb4b828b0fd&N=3f82ff7e0e52b58d

http://www.sefac.org/files/NP_Farmacos%20y%20conduccion.pdf

http://www.imfarmacias.es/articulo.php?id=4644&slug=los-efectos-de-los-medicamentos-estan-relacionados-con-el-5-de-los-accidentes-de-trafico-en-espana#.VDpLB1a2_-Y

En dicho documento se refleja la categorización y clasificación de los principios activos  e interferencias con la conducción por sus efectos secundarios.




El deber del profesional sanitario que prescribe dichos fármacos es informar adecuadamente al paciente de los posibles riesgos, sobre todo al inicio del tratamiento y en los posteriores aumentos de dosis y recoger en la historia clínica si se desaconseja la conducción.


¿Es suficiente con desaconsejar la conducción o deberíamos emitir un informe entregado al paciente  con la indicación de que se proceda a la incapacidad temporal para la conducción durante el inicio del tratamiento hasta valoración de efectos secundarios?

Vuestra opinión es muy importante y nos interesa conocer. ¡Animaros a compartirla en este Blog!

Dra. Garbiñe Urtusagasti, Vocal de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia

miércoles, 27 de agosto de 2014

El médico ante las voluntades anticipadas del enfermo

Los médicos siempre hemos de tener en cuenta y respetar los valores de los enfermos y sobre todo cuando se encuentran en situaciones críticas y difíciles como puede ser la fase terminal de una enfermedad. Pero es entonces cuando nos solemos preguntar ¿cuáles son sus valores? El enfermo nos suele responder: son todas aquellas cosas que son importantes para mí y que deseo que me respeten. Pero para hacerlo bien necesitamos que nos concreten algo más. Para ello suele ser muy útil el Documento de Voluntades Anticipadas que es un documento escrito dirigido al equipo médico en el que una persona expresa las instrucciones a tener en cuenta cuando no pueda expresar personalmente su voluntad. Este documento no puede vincular algo que sea contrario a la legislación vigente, que no se corresponda exactamente con la situación que se plantea o que vaya en contra de las buenas prácticas médicas.


Os invito a conocer cómo se está utilizando este documento en la Comunidad Autónoma Vasca: http://www.colegiomedicosbizkaia.com/Canales/Ficha.aspx?IdMenu=c51ff9ef-9593-4951-bd52-de1d46676c41&Cod=963ff39a-aa6a-4527-9c0f-29bc09696411


Los médicos ante las voluntades anticipadas de los enfermos hemos de tener  en cuenta nuestra obligación de respetarlas según nos lo recuerda nuestro Código de Deontología Médica en el artículo 36.2: "...Ha de tener en cuenta la voluntad explícita del paciente a rechazar dicho tratamiento para prolongar su vida. Cuando su estado no le permita tomar decisiones, tendrá en consideración y valorará las indicaciones anteriormente hechas y la opinión de las personas vinculadas responsables". Por este motivo ha adquirido tanta importancia el Documento de Voluntades Anticipadas, también presente en el Código de Deontología Médica, en el artículo 36.4: "El médico está obligado a atender las peticiones del paciente reflejadas en el documento de voluntades anticipadas, a no ser que vayan contra la buena práctica médica".

El Documento de Voluntades Anticipadas es una herramienta muy útil para los médicos cuando no estamos al tanto de los deseos de los enfermos que hemos de tratar en situaciones críticas o al final de la vida. Y también es un compromiso que nos obliga deontológicamente.


Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia

viernes, 1 de agosto de 2014

Recuperación de la dimensión humanística en la relación médico-enfermo

Los médicos hemos de prestar atención especial a las quejas frecuentes de los pacientes en relación a una supuesta deshumanización de la Medicina

No se trata de desestimar los avances tecnológicos porque provocaría una pérdida en la calidad asistencial, sino de evitar sustituir la relación con el paciente por el diagnóstico del aparataje que le da la falsa sensación de ayudar a curar sin fracasos.

La recuperación de la dimensión humanística de la relación médico-paciente es sin duda un elemento fundamental en la calidad asistencial. Ello, junto con la disponibilidad del tiempo necesario, suele tener como resultado una medicina más satisfactoria para el paciente, una mayor eficiencia en el uso de pruebas diagnósticas y prescripciones, ocasionando una menor iatrogenia y un mejor control de gastos.

El médico no debe admitir sistemas sanitarios que impongan esquemas de relación médico-expedientes, médico-usuario, médico-caso clínico, trato despersonalizado ni actitudes paternalistas. Por el contrario, el médico debe transmitir la firme sensación de que puede contar con él, mediante el consejo adecuado, bien intencionado, a tiempo y dirigido a buscar lo mejor para el paciente.

Es en esta sociedad que añora la honestidad y el compromiso, en donde el médico debe construir, o más bien reconstruir los valores éticos que la profesión exige y que tan falta hacen en las relaciones entre personas.

Espero que estas reflexiones, que he seleccionado del Manual de Ética y Deontología que varios miembros de la Comisión Central de Deontología de la OMC escribimos hace dos años, nos motiven a recuperar esa dimensión humanística que los pacientes esperan de nosotros para que junto con los avances de la Ciencia Médica les podamos ayudar científica y humanamente.

Muchas gracias por haber leído esta invitación a la reflexión. Si, además os ha ayudado a reflexionar, habrá merecido la pena el tiempo dedicado a escribir este post.


Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia

viernes, 25 de julio de 2014

Hacia el buen uso de la Historia Clínica

En este post deseo compartir con vosotros, que habéis elegido leerlo, algunas reflexiones que en su día nos hicimos los autores del Manual de Ética y Deontología Médica publicado en 2012 por la OMC, sobre el buen uso de la Historia Clínica de los pacientes.

La historia clínica surgió como una necesidad del médico para anotar todos los datos relevantes de su paciente, con la finalidad de mejorar la asistencia en sucesivas consultas. Actualmente la asistencia sanitaria es muy compleja, y la historia clínica puede hacerse necesaria en cualquier lugar geográfico en el que se encuentre el paciente; esto ha propiciado que la historia clínica manuscrita y personal vaya dejando paso a un documento más estándar, informatizado y centralizado que permite su consulta desde cualquier red sanitaria, estando muy próximo el momento en que la historia clínica pueda ser portada por el propio paciente en su tarjeta sanitaria. Es éticamente aceptada la historia clínica informatizada, con algún condicionante y precauciones, tal como indica el Art. 19.9 del Código de Deontología Médica: "La historia clínica electrónica sólo es conforme a la ética cuando asegura la confidencialidad de la misma, siendo deseables los registros en bases descentralizadas".


Algunos de los aspectos que se deben tener en cuenta:

La historia clínica se redacta para la mejor asistencia del paciente, con el fin de que cualquier profesional que le atienda pueda conocer sus antecedentes, su estado de salud, pruebas realizadas, diagnósticos, tratamiento seguidos y efectos de los mismos. Es un derecho del paciente y para el médico es un deber. El Art. 19.1 del Código de Deontología Médica indica que: "Los actos médicos quedarán registrados en la correspondiente historia clínica. El médico tiene el deber y el derecho de redactarla. La historia clínica incorporará la información que se considere relevante para el conocimiento de la salud del paciente, con el fín de facilitar la asistencia sanitaria".

Los datos que obran en ella son confidenciales y deben estar protegidos, por ello, en principio, solo pueden acceder a la misma los profesionales que participan en la asistencia del paciente y el propio paciente.

La historia clínica puede ser utilizada con otros fines como los científicos para docencia e investigación, en que se respetara el anonimato de los pacientes y se debe obtener su consentimiento. El Art. 19.2 del Código de Deontología Médica permite el uso de los datos de una historia clínica con fines investigadores o docentes: "La historia clínica se redacta y conserva para la asistencia del paciente. Es conforme a la Deontología Médica el uso del contenido de la historia clínica para su análisis científico, estadístico y con fines docentes y de investigación, siempre que se respete rigurosamente la confidencialidad de los pacientes y las restantes disposiciones de este Código que le puedan afectar".

Cuando se realicen estudios o auditorias sobre gestión u otros aspectos asistenciales, el médico debe colaborar ya que se considera legítimo para intentar la mejora de las prestaciones a los pacientes.

Una finalidad particular de la historia clínica es la judicial cuando hay una denuncia o demanda por presunta "mala praxis". La historia se convierte en prueba, siendo el mejor medio para conocer la actuación del profesional o profesionales denunciados.

La ley reconoce al paciente su derecho de acceder a su historia clínica. Este derecho se refleja en el Art. 19.5 del Código de Deontología Médica: "El médico tiene el deber de facilitar, al paciente que lo pida, la información contenida en su historia clínica y las pruebas diagnósticas realizadas. este derecho del paciente quedaría limitado si se presume un daño en interés del paciente. Las anotaciones subjetivas que el médico introduzca en la historia clínica son de su exclusiva propiedad". Es legítimo y éticamente recomendable no proporcionar al paciente información de las "Anotaciones subjetivas", que el médico desea recordar para futuras visitas y que no son obtenidas de forma objetiva.

Es conforme a la ética médica que el médico, si el paciente se lo pide, transmita datos suyos de salud o resultados de pruebas a otro médico para que éste pueda realizar la asistencia médica que el paciente le ha solicitado. Lo expresa con claridad el Art. 19.7 del Código de Deontología Médica: "Es deber del médico, si el paciente lo solicita, proporcionar a otros colegas los datos necesarios para completar el diagnóstico o el tratamiento, así como facilitar el examen de las pruebas realizadas".

Se que es un post largo, pero el tema lo exigía. No obstante, os recomiendo que conozcáis el Manual de Ética y Deontología Médica publicado por la OMC: http://www.cgcom.es/manual_etica_deontologia


Os animo, una vez más, a compartir con nosotros vuestros comentarios.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia


domingo, 20 de julio de 2014

La confianza en la relación médico-paciente

La calidad de la relación médico-paciente tiene requisitos basados en la confianza.
Por un lado, el paciente se acerca al médico porque cree que tiene conocimientos suficientes para curarlo, que su principal interés es averiguar lo que padece e intentar su remedio y busca el apoyo humano que necesita para sobrellevar su enfermedad.
Por otro, el médico, por su parte, ofrece al paciente sinceridad en la información que le proporciona, que siga sus indicaciones y cumpla la prescripción. 
Sin confianza mutua la relación médico-paciente no puede ser buena, al contrario se convierte en algo negativo, se desperdician recursos y tiempo y se pueden ocasionar perjuicios.


Una relación sin confianza no puede mantenerse, por eso lo deseable sería que el paciente pudiese elegir a sus médicos, posibilidad que buscan y prometen los responsables políticos. Pero cuando la libertad de la relación se hace requisito fundamental es cuando el paciente rechaza a un médico determinado, o cuando el médico es el que considera perjudicial mantener su deber de asistencia a un determinado paciente; por ello, cuando un paciente no está conforme con la forma en que se siente tratado, puede solicitar el cambio de médico y su petición debe ser atendida lo antes posible y cuando un médico considera que ha perdido la confianza de su paciente o que su relación se ha hecho conflictiva o que no se cumplen sus prescripciones, puede solicitar ser liberado de su atención.

¿Qué dice nuestro Código de Deontología Médica al respecto?

Art. 8.2: "La asistencia médica exige una relación plena de entendimiento y confianza entre el médico y el paciente. Ello presupone el respeto del derecho de éste a elegir o cambiar de médico o de centro sanitario. Individualmente los médicos han de facilitar el ejercicio de este derecho e institucionalmente procurarán armonizarlo con las previsiones y necesidades derivadas de la ordenación sanitaria".

Art. 11: "El médico sólo podrá suspender la asistencia a sus pacientes si llegara al convencimiento de que no existe la necesaria confianza hacia él. Lo comunicará al paciente o a sus representantes legales con la debida antelación, y facilitará que otro médico se haga cargo del proceso asistencial, transmitiéndole la información necesaria para preservar la continuidad del tratamiento".

Espero que esta reflexión sobre la relación médico-paciente pueda ayudarnos a unos y a otros a dar y a recibir una asistencia médica de calidad.

No olvideis que vuestros comentarios podrán enriquecer aún más esta reflexión. Os animo a compartir en este Blog vuestras opiniones.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia

domingo, 13 de julio de 2014

El médico como mediador

Este fin de semana he participado como profesor en un Curso de Formación en Mediación Sanitaria organizado por la Fundación Dental Española en Madrid. Mi cometido en este curso era abordar el papel del médico en la mediación al final de la vida.

En este post, deseo compartir con quien acceda a él algunas ideas sobre el médico como mediador que he leído en el trabajo "Camino a la mediación sanitaria" de José María Mora García, Asesor Jurídico de los Colegios de Médicos y Dentistas de Huelva y Experto Universitario en Resolución Extrajudicial de Conflictos. Este trabajo ha recibido el Premio Nacional de Derecho Sanitario.

Como dice el propio Coordinador y autor de este trabajo, "es evidente que los sistemas extrajudiciales en la solución de conflictos, no son una idea nueva, y absolutamente todas y cada una de las civilizaciones han ido generando su propio derecho, estableciendo las reglas del juego para solucionar sus problemas a través de los diferentes principios que han inspirado su convivencia, instaurando sus respectivos sistemas de resolución a los problemas, antes de consensuar las regla del juego para solucionarlos."

"El mediador no puede ni debe ser una orientación profesional restringida a Abogados y Psicólogos, como en principio determinados sectores de tales profesiones pretendían monopolizar. En materia sanitaria se debe contemplar el tema de la mediación también la posibilidad de un profesional sanitario para que sea mediador."

"La mediación sanitaria ni mucho menos ha de suponer un cambio de criterios a la hora de determinar cuándo se ha incurrido en responsabilidad. Tampoco ha de implicar un incremento de reclamaciones por supuesta mala praxis. En el futuro, su desarrollo y una eventual extensión a otros órdenes jurisdiccionales proporcionará muchas ventajas para el sistema sanitario tanto en la reducción de reclamaciones, como en la minoración del desgaste de las partes implicadas en una reclamación como consecuencia de una atención sanitaria defectuosa."

Planteo la pregunta que el propio autor del trabajo se hace en un articulo suyo publicado con el título "El papel de los colegios profesionales en la mediación": ¿deben los colegios profesionales hacer mediación? 

Yo opino afirmativamente como el propio autor del articulo y del trabajo anteriormente citado. Pero yo concreto más, creo que en algunas ocasiones es el propio médico quien puede ser mediador. En los conflictos éticos que se dan en la atención médica al final de la vida pueden ser diversos porque los cuidados paliativos tienen que ver con la vida, la muerte, el sufrimiento, la fragilidad y la vulnerabilidad de los enfermos. Y en estos conflictos como pueden ser el abandono del médico ante la frustración de no poder curar al enfermo, la adecuación del esfuerzo diagnóstico y terapéutico, el fin de la sedación, el respeto de los valores de los enfermos, etc., los médicos podemos ser mediadores ante el enfermo, ante los familiares que opinan de distinta manera entre ellos, ante el propio equipo asistencial, etc. En estos casos nuestra mediación tendrá el objetivo de humanizar el proceso de morir del enfermo.

Os animo a que enviéis vuestros comentarios.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia