sábado, 25 de agosto de 2018

Atención médica al final de la vida, una necesidad y un derecho asistencial

Podemos ofrecer a las personas estrategias para evitar que padezcan una enfermedad a través de la Medicina Preventiva. Podemos tratarlas e incluso curarlas con la Medicina Curativa si no hemos conseguido evitarlas con las medidas preventivas empleadas. Pero ¿qué podemos hacer para ayudar a las personas ya enfermas en situación clínica de terminalidad cuando tampoco hemos podido curarlas?

El art. 36.1 de nuestro Código de Deontología Médica nos indica a los médicos, ante esta situación que me pregunto en el párrafo anterior, lo siguiente: “El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir su bienestar, aún cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida”.

Sin embargo, la creciente oferta de recursos tecnológicos tiende a desplazar el centro de atención desde el enfermo a la enfermedad y nos hace sentir la muerte cada vez más como un fracaso que vulnera nuestra omnipotencia. Además, el sistema asistencial, fraccionado e impersonal tiende a disociar la relación médico-paciente y a sustituirlo por una burocrática relación paciente-institución.


No podemos seguir así. Los Cuidados Paliativos son una necesidad que ha de transformarse en un derecho asistencial. Si todas las personas tenemos derecho a recibir una asistencia sanitaria de calidad científica y humana, la atención médica al final de la vida de calidad no debe considerarse un privilegio, sino un derecho. Tengamos en cuenta que los Cuidados Paliativos representan una sólida respuesta sanitaria al sufrimiento relacionado con el final de la vida de las personas enfermas. Estos cuidados han demostrado eficiencia ya que provocan un impacto muy positivo sobre la calidad de vida del enfermo como es el alivio de síntomas, una buena comunicación y una buena relación médico-paciente, así como el respeto a sus valores. También apoyan a las familias, complementan el resto de las medidas, influyen sobre los sistemas sanitarios y ahorran costes.

Los Cuidados Paliativos deben aplicarse desde todos los ámbitos asistenciales: Atención Primaria, Atención Especializada y Atención socio-sanitaria. Además, el médico, cualquiera que sea su especialidad, debe adoptar ante el sufrimiento una actitud particularmente compasiva y humana, con empatía, respeto y delicadeza. Abandonar al enfermo cuando necesita esta atención constituye una mala práctica médica.

La Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) nos ayuda a comprender lo que son estos cuidados: “consisten en la atención integral, individualizada y continuada de personas y sus familias con una enfermedad avanzada, progresiva o terminal, que tiene síntomas múltiples, multifactoriales y cambiantes, con alto impacto emocional, social y espiritual. Estas necesidades deben ser atendidas de manera competente, con los objetivos de confort y calidad de vida, definida por enfermos y familias, y de acuerdo con sus valores, preferencias y creencias”.

Durante los 25 años que estuve al frente de un gran equipo de profesionales, en el  Hospital San Juan de Dios de Santurtzi, atendiendo a enfermos que se encontraban en el trayecto final de su vida comprendí que la disciplina de los Cuidados Paliativos es la mejor oferta que les podemos hacer para dignificar su proceso de morir. Esto es lo que me han enseñado ellos, los enfermos:

-       El paciente espera que se le tratemos como un ser humano hasta el momento de su muerte. Que no le contemplemos sólo como una estructura biológica, sino que además tengamos en cuenta su dimensión emocional, social y espiritual.
-       Quiere que le permitamos expresar sus propios sentimientos y emociones sobre su forma de enfocar la muerte.
-       Nos pide que le permitamos participar en la decisiones que incumban a sus cuidados.
-       Solicita nuestra ayuda para que no le dejemos morir solo, abandonado por sus seres queridos ni por los profesionales.
-       Desea que las preguntas que nos haga sobre su enfermedad y su pronóstico sean respondidas con sinceridad y que no le engañemos.
-       Quiere también que respetemos su individualidad y que no le juzguemos por sus decisiones, aunque sean contrarias a quienes le atendemos.
-       Le daría confianza que le cuidásemos personas solícitas, sensibles y entendidas, intentando comprender sus necesidades y que, además, fuéramos capaces de obtener satisfacción del hecho de ayudarle a afrontar su muerte.
-       También consideraría que su proceso de morir sería digno si quien le cuidásemos lo haríamos como nos gustaría que nos cuidaran a nosotros cuando llegara nuestro momento.
-       El enfermo desea que no precipitemos deliberadamente su muerte, pero que tampoco prolonguemos innecesariamente su agonía, sino que le ayudemos a no sufrir mientras llega su muerte.
-       Y su último deseo suele ser que atendamos a sus seres queridos después de su muerte, para aliviar su pena.

Si cumplimos todo esto, estaremos trabajando por la dignidad de las personas al final de la vida.


Una Ley sobre la atención al final de la vida de las personas, es decir, sobre Cuidados Paliativos que garantice los derechos del enfermo, los deberes de los profesionales y las obligaciones del Sistema Sanitario, será una ley muy oportuna. Pero, ¡por favor¡, póngase a ello. Llevamos años y años esperando que se elabore dicha Ley, pero los cambios de gobiernos han frustrado esta posibilidad ya en dos ocasiones. Póngase de acuerdo porque este asunto es un asunto de Estado, no de ideologías. Tengan en cuenta que la voluntad política es un elemento decisivo para garantizar la adecuada atención a las personas al final de la vida.

Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia

sábado, 18 de agosto de 2018

Cuando los médicos no opinamos igual

Cuando varias personas se reúnen para abordar temas de interés suele haber tantas opiniones como personas asistentes en la reunión. En este post deseo abordar la situación cuando esa reunión es de médicos (sesiones clínicas, juntas directivas de Colegios, sesiones de Comisiones de Deontología, etc.) y todos deseamos salir con la razón tratando de imponérsela a los demás. Esto no suele ser raro, ¿verdad? 

La reflexión que deseo compartir es que la pluralidad de opiniones debe ser respetada, ya que toda opinión puede tener parte de razón y ninguna opinión, posee, por sí misma, toda la verdad.


Como se indica en el apartado 71 de la guía El buen quehacer del médico. Pautas para una actuación profesional de excelencia. OMC. 2014: "El médico... ha de ser especialmente prudente en la manera de expresar sus discrepancias respecto a la actuación de otros profesionales, considerando el desconcierto y la incertidumbre que puede causar en pacientes o familiares". 

Cuando hay que tomar una decisión en un grupo en el que hay distintas opiniones, sin duda, el mejor método para aproximar todas las opiniones y tomar la decisión más adecuada es el de la deliberación. Recordemos que deliberar significa la acción de pensar profunda y detenidamente alternativas para tras un análisis reflexivo se tome una decisión. No olvidemos que en cualquier deliberación hay una confrontación de ideas, intereses e incluso de prejuicios. Quien interviene en una deliberación expone sus ideas y sus argumentos y los contrasta con la posición de los demás. Debiéramos familiarizamos con la deliberación como forma de debate y de intercambio de ideas.

Para terminar, deseo recordar mi reflexión en este post: la pluralidad de opiniones debe ser respetada, ya que toda opinión puede tener parte de razón y ninguna opinión, posee, por sí misma, toda la verdad.

Os animo a que aportéis vuestros comentarios porque de esa manera nos enriqueceremos todos, siendo yo el primero.

Muchas gracias por vuestro tiempo de atención.

Dr. Jacinto Bátiz, Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio Médicos de Bizkaia



miércoles, 18 de julio de 2018

Lenguaje, imagen y poder: estereotipos de género en Medicina

En las últimas décadas la Organización Mundial de la Salud (OMS) como otras organizaciones mundiales como Naciones Unidas, UNESCO y Gobiernos de la Comunidad Europea ha publicado diferentes informes donde se refleja que las desigualdades entre hombres y mujeres en la salud están causando perjuicios importantes para un desarrollo global.

Está demostrado que existe un sesgo de sexo y género en docencia e investigación en Ciencias de la Salud que se trasmite a la práctica clínica y que tiene consecuencias importantes en el desarrollo y aplicación de métodos diagnósticos y terapéuticos. Tanto es así que cada vez hay más trabajos científicos que demuestran que existe un perjuicio de la salud de las mujeres relacionado con el desconocimiento de la eficacia real de los fármacos y el infradiagnóstico de patologías con sintomatología diferente en mujeres y hombres.




El lenguaje y la imagen están considerados como los factores que más poder ejercen sobre el asentamiento de ideas en la sociedad y la comunicación es una de las herramientas más poderosas de los programas de salud. La transmisión de una idea sesgada o un estereotipo en el ámbito  sanitario  puede causar un daño importante al ser aceptado como realidad.

Este es el caso de la salud de las mujeres que generalmente está centrada en la función reproductiva prestando mucha menos atención al resto del cuerpo, lo que se denomina medicina “bikini”. Otro aspecto muy importante y es que en los últimos años se están tratando como patologías las etapas normales de la vida de las mujeres como la menstruación, embarazo y menopausia. Así podemos ver un test de Diario Médico para el 8 de Marzo 2018 en el que las imágenes para las patologías más frecuentes son un útero, una báscula con un bebé, un biberón, una silla ginecológica, una embarazada, etc. y en la página web del IMQ podemos ver una tabla en la que la menopausia aparece como una de las patologías más frecuentes en las mujeres. Incluso en esa misma web un especialista recomienda que todas las mujeres que pretendan quedarse embarazadas tienen que ir a la consulta médica o no recomienda en edades de riesgo menores de 60 años prevención del infarto de miocardio, primera causa de muerte en mujeres en todo el mundo y cuya frecuencia ha aumentado alarmantemente a partir de los 35-40 años.

Está claro que hay una necesidad de desarrollar estrategias para incluir la perspectiva de género en el área de la Medicina y promover su aplicación evitando estereotipos que crean patologías inexistentes en mujeres o que no tienen en cuenta las diferencias biológicas entre hombres y mujeres. Dado que en investigación y docencia siempre se ha considerado el modelo masculino como patrón y que los roles sociales están muy asentados en el ideario de muchos/as profesionales de la salud, el objetivo sería desarrollar la capacidad crítica y de análisis desde una perspectiva de género en el ámbito de la Medicina y promoverla en la comunicación y práctica clínica.


Para lograrlo se hace necesario crear un foro de intercambio de reflexión, conocimiento, experiencias y buenas prácticas que junto con una formación adecuada permita que las personas implicadas en el área de la salud seamos capaces de enjuiciar y desarticular situaciones de desigualdad entre hombres y mujeres a través de los mensajes e imágenes que emitimos.

Dra. Lucía Gallego, Vocal de la Comisión de Deontología del Colegio Médicos de Bizkaia

sábado, 17 de febrero de 2018

La Comisión de Deontología, ¿para qué?

Tal vez algunos colegiados no se hayan percatado de que en los Colegios de Médicos existe una Comisión de Deontología. Me atrevería a decir que son muchos los que desconocen para qué sirve dicha comisión.


Desde la Comisión de Deontología de nuestro Colegio de Médicos de Bizkaia quisiéramos responder a la pregunta del título de este post.


En los colegios provinciales debe existir con carácter obligatorio una Comisión de Deontología que tiene la misión de asesorar a la Junta Directiva en cuestiones relacionadas con las materias de su competencia. Las comisiones de Deontología son necesarias y además es lo que justifica la propia existencia de los colegios de médicos ante la sociedad. No sería fácil justificar esta existencia sin la exigencia ética que representa el Código de Deontología y la presencia en los colegios de médicos de estas comisiones. 

Entre las funciones que tiene nuestra Comisión de Deontología de Bizkaia se encuentran:

1.- Asesorar a la Junta Directiva con su dictamen en la resolución de las reclamaciones o consultas que puedan presentar las y los médicos colegiados, la ciudadanía, las organizaciones o la propia Junta Directiva, en relación con tareas de Ética y Deontología Médica.

2.- Cooperar en las distintas iniciativas formativas que el Colegio Médicos de Bizkaia pueda promover o la propia CD proponer como cursos de formación continuada, ciclos de conferencias, grupos de estudio, cursos y seminarios de Ética Médica y Deontología, publicación de artículos en el Blog Deontología de Bizkaia, etc.

3.- Contribuir a divulgar en la sociedad la base deontológica del ejercicio de la Medicina.

4.- Informar de oficio a la Junta Directiva del CMB sobre cuestiones de Ética y Deontología relacionadas tanto con las y los médicos como con sus Organizaciones.

Si deseáis conocer quiénes componemos la Comisión de Deontología de nuestro Colegio de Médicos de Bizkaia lo podéis hacer en este enlace:  https://www.cmb.eus/comision-de-deontologia-medica  

Espero que con este breve post hayáis podido entender para qué sirve la Comisión de Deontología de un Colegio de Médicos.

Estamos a vuestra disposición.

Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología del CMB










viernes, 8 de diciembre de 2017

¿Certificado Médico? ¿Informe Médico? No es lo mismo.

No en pocas ocasiones se nos solicita a los médicos certificados médicos o informes médicos. Para la persona que nos lo pide cree que es lo mismo, lo que le interesa es que lo firme un médico. Pero para quienes tenemos que responder a la demanda del enfermo o de un familiar sabemos o debemos saber que no es lo mismo. Desde este Blog queremos recordar que no es lo mismo certificado médico que informe médico. 


Certificado médico, o certificación, es el documento expedido por el médico con el fin de dejar constancia del estado de salud, enfermedad o asistencia a un paciente. Se extiende a petición de la parte interesada (paciente, persona a la que el paciente autoriza por escrito o representante legal acreditado). Sirve para dar fe de un estado de salud actual y contemporánea, lo que se refleja en la fecha de petición y expedición del documento.

Informe médico, es el documento mediante el cual el médico responsable de un paciente, o el que lo ha atendido en un determinado episodio asistencial, da a conocer aspectos médicos relacionados con los trastornos que sufre, los métodos diagnósticos y terapéuticos aplicados, y, si procede, las limitaciones funcionales que se puedan derivar. Sirve para dejar constancia de un estado de salud, incluso anterior al de la fecha de petición; por tanto, su vigencia no está limitada a un periodo de tiempo. Su petición puede estar vinculada a motivos de interés particular o de orden legal o público.

Además de lo comentado en las definiciones anteriores, el informe y el certificado pueden contener la misma información sobre un paciente, pero en el certificado, la incorporación de la expresión “Certifico”, le dota jurídicamente de valor y otorga a su contenido un suplemento testimonial de garantía y compromiso. Y así como el informe no exige formalismos en el tipo de soporte de la información, el certificado puede ser requerido en un impreso oficial determinado.

El certificado como documento legal.- Desde la justicia hay otro aspecto a resaltar aunque creemos que es bien conocido: Las obligaciones emanadas de la cualidad del certificado como documento legal y la falta de exactitud o de veracidad,  es algo ética y deontológicamente rechazable y legalmente sancionable (falsedad documental).

El certificado médico está sujeto a las reglas de la responsabilidad profesional. La falta de exactitud o de verdad en un certificado médico puede ser causa tanto de responsabilidad penal, a tenor de lo establecido por el artículo 397 del Código Penal, como de responsabilidad civil, con obligación de reparar el daño causado. 

Además, el incumplimiento de lo dispuesto en el artículo 20 del Código de Deontología Médica, constituye una infracción deontológica potencialmente sancionable. Recordamos el contenido del citado artículo:

Art.20.1.- Cuando proceda o el paciente lo solicita, es deber del médico proporcionar un informe o un certificado sobre la asistencia prestada o sobre los datos de la historia clínica. Su contenido será auténtico y veraz y será entregado únicamente al paciente, a la persona por él autorizada o a su representante legal.
Art.20.2.- No es conveniente que el médico expida un certificado a familiares o personas que estén bajo su dependencia civil.
Art.20.3.- Están éticamente prohibidos los certificados médicos de complacencia.

Deseamos que con este post podamos aclarar algunas dudas sobre lo que es un certificado médico y un informe médico para que con nuestro bolígrafo podamos realizar una buena práctica medica de igual manera que lo hacemos con el estetoscopio, el bisturí o el microscopio.

Os animamos a que compartais vuestros comentarios a este post con vuestras experiencias en este sentido.


Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia



domingo, 8 de octubre de 2017

Los Cuidados Paliativos, un compromiso deontológico del médico

Desde hace unos años en el mes de octubre se celebra el Día Mundial de los Cuidados Paliativos. Una ocasión muy oportuna para recordar el compromiso que tenemos los médicos con las personas que padecen una enfermedad avanzada y terminal. Desde este Blog deseo desempolvar los compromisos que desde la Deontología Médica tenemos los médicos con estos enfermos y sus familias.

En mayo 2016 el Grupo de Trabajo de Atención al final de la Vida de la Organización Médica Colegial (OMC) y la Sociedad Española de Cuidados Paliativos (SECPAL) elaboramos un comunicado titulado La agonía de los cuidados paliativos en España con el objetivo de advertir que sólo se está atendiendo a la mitad de los enfermos que necesitan recibir cuidados paliativos. En este comunicado al que tenéis acceso a través del siguiente enlace se reflexiona sobre la responsabilidad en esta agonía y sus graves consecuencias:
http://www.medicosypacientes.com/articulo/la-agonia-de-los-cuidados-paliativos-en-espana

No obstante, os destaco un párrafo de este comunicado para con-textualizar el titulo y el contenido de este post. Pero os invito a que leáis íntegramente dicho comunicado:

"Cada día mueren en España 140 personas con dolor y sufrimiento, perfectamente evitable si hubieran sido atendidos por equipos específicos de cuidados paliativos. Según un reciente informe (Directorio SECPAL 2015), actualmente sólo se están atendiendo a la mitad de los enfermos que necesitan recibir cuidados paliativos (alrededor de 51.800 personas atendidas al año frente a 105.268 que serían susceptibles de esta atención, para una población de 46,6 millones de habitantes)".




Ante esta situación agónica de los cuidados paliativos, ¿cuál es nuestro compromiso desde la Deontología?

El capítulo VII de nuestro Código de Deontología Médica (CDM) nos orienta a todos los médicos sobre cuál debe ser nuestra atención médica al final de la vida. 

Cuando estamos ante un enfermo incurable solemos pensar y a veces lo decimos, que aún es peor, "ya no hay nada que hacer". Esta frase nunca habría que pronunciar y ni siquiera pensar. Aún, en ese momento de enfermedad avanzada, incurable, en fase terminal, podemos hacer mucho para ayudar al enfermo y a su familia. El art. 36,1 del CDM nos dice cómo hemos de actuar:

"El médico tiene el deber de intentar la curación o mejoría del paciente siempre que sea posible. Cuando ya no lo sea, permanece la obligación de aplicar las medidas adecuadas para conseguir sus bienestar, aún cuando de ello pudiera derivarse un acortamiento de la vida".

Hemos de adecuar el esfuerzo diagnóstico y terapéutico re-orientando nuestros objetivos a la situación clínica real del enfermo. Evitar aquellas pruebas y tratamientos que siendo inútiles en este momento y que le harían sufrir más que la propia enfermedad, teniendo en cuenta la voluntad y el deseo del propio enfermo, es una buena práctica médica como se refleja el en art. 36.2 del CDM:

"El médico no deberá emprender o continuar acciones diagnósticas o terapéuticas sin esperanza de beneficios para el enfermo, inútiles u obstinadas. Ha de tener en cuenta la voluntad explícita del paciente a rechazar dicho tratamiento para prolongar su vida. Cuando su estado no le permita tomar decisiones, tendrá en consideración y valorará las indicaciones anteriormente hechas y la opinión de las personas vinculadas responsables".

Ante el sufrimiento insoportable del enfermo, los médicos debemos emplear todas las estrategias terapéuticas para eliminar su sufrimiento no para eliminarle a él. El CDM, en su art. 36.3 es muy tajante en este asunto:

"El médico nunca provocará intencionadamente la muerte de ningún paciente, ni siguiera en caso de petición expresa por parte de éste". 

Cualquier medida, tanto diagnóstica como terapéutica, que vayamos a adoptar ante una enfermedad avanzada y terminal tenemos que tener en cuenta lo que el enfermo ha expresado por escrito para cuando no lo pueda expresar por estar inconsciente. El art. 36.4 del CDM nos orienta en este sentido:

"El médico está obligado a atender las peticiones del paciente reflejadas en el documento de voluntades anticipadas, a no ser que vaya contra la buena práctica médica".


Cuando los enfermos, a pesar de todos los tratamientos empleados, tienen en algún momento de la evolución de su enfermedad, uno o más síntomas que no responden al tratamiento y que le provocan un sufrimiento insoportable, los médicos estamos obligados a disminuir la consciencia del enfermo, no para acelerar su muerte sino para evitar que sufra mientras llega su final. El art. 36.5 del CDM nos va a indicar en qué condiciones está indicada la sedación paliativa:

"La sedación en la agonía es científica y éticamente correcta sólo cuando existen síntomas refractarios a los recursos terapéuticos disponibles y se dispone del consentimiento del paciente implícito, explícito o delegado".

En ocasiones, después de haber sido muy exquisitos profesional y humanamente en los cuidados que hemos ofrecido a los enfermos y a su familias durante su fase terminal, se puede estropear todo el proceso con ciertas trabas burocráticas concretada en la firma del certificado médico de defunción. También nuestro CDM, en su art. 36.6 nos orienta para poder evitar esta complicación burocrática:

"Aunque el médico que haya tenido la mayor carga asistencial sobre el paciente es el que tiene la mayor responsabilidad ética de cumplimentar el certificado de defunción en todos sus apartados, no es deontológicamente aceptable rehuir el compromiso de certificarla cuando se produce si se ha presenciado la misma, se conoce al paciente o se tiene a disposición la historia clínica".

Soy consciente de que este post es bastante largo, pero creo que merece la pena que lo leamos porque si los profesionales que tenemos la responsabilidad de la atención médica al final de la vida de los enfermos, no tuviéramos en cuenta este compromiso desde la Deontología para el enfermo y sus familiares, sí que el sufrimiento de ellos seria largo.

Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia

domingo, 1 de octubre de 2017

La compasión, la competencia y la autonomía como base de la Ética Médica

La compasión con el enfermo, la competencia del médico y la autonomía del enfermo, junto con el respeto de los derechos humanos fundamentales, sirven de base a la Ética Médica.

Para poder explicar este primer párrafo voy tratar de definir los tres conceptos desde la Ética Médica:

La compasión es el entendimiento y la empatía del médico ante lo que le ocurre y le preocupa al enfermo. Esto es esencial en la práctica de la medicina. Hay que recordar que si el médico se dispone a tratar los problemas del enfermo lo primero que ha de hacer es identificar los síntomas que refiere y sus causas de fondo para poderle ayudar a lograr su alivio. Los enfermos responden mejor al tratamiento si perciben que el médico aprecia sus preocupaciones y les trata a ellos en lugar de tratar sólo su enfermedad. La compasión dignifica, hace más humanos, a quien la ofrece y a quien la recibe.

"La asistencia médica exige una relación plena de entendimiento y confianza entre el médico y el paciente." (CDM, art.8.2)

"El médico tiene el deber de prestar a todos los pacientes una atención médica de calidad humana y científica". (CDM, art.21.1)


La competencia es lo que se espera y se necesita del médico. Si el médico careciera de competencia profesional estaría poniendo en peligro la vida de su enfermo. Esta competencia está asegurada por el largo periodo de formación que tenemos los médicos. Pero si tenemos en cuenta el rápido avance en los conocimientos médicos, mantenernos competentes es un continuo desafío. Además, no solo debemos mantener los conocimientos científicos y técnicos, sino también los conocimientos y actitudes éticas, ya que los nuevos problemas éticos se plantean con los cambios en la práctica médica y su entorno social y político. 

"La formación médica continuada es un deber ético, un derecho y una responsabilidad de todos los médicos a lo largo de su vida profesional" (CDM, art.7.3)

"El médico debe abstenerse de actuaciones que sobrepasen su capacidad. En tal caso, propondrá al paciente que recurra a otro compañero competente en la materia". (CDM, art.22.1)

"Si un médico observara que por razón de edad, enfermedad u otras causas, se deteriora su capacidad de juicio o su habilidad técnica, deberá pedir inmediatamente consejo a algún compañero de su confianza para que le ayude a decidir si debe suspender o modificar temporal o definitivamente su actividad profesional. (CDM, art.22.2)


La autonomía del enfermo es el valor central de la Medicina que más ha cambiado en los últimos años. Los médicos tradicionalmente hemos gozado de un amplio margen de autonomía clínica para decidir cómo tratar a nuestros enfermos. La profesión médica ha tenido la libertad de determinar los niveles de educación y prácticas médicas. Es verdad que los médicos seguimos valorando nuestra autonomía clínica y profesional, pero al mismo tiempo hemos aceptado nuestra obligación de respetar la autonomía del enfermo, siendo los propios enfermos los que decidan en definitiva sobre los asuntos que les afectan. Hemos de tener en cuenta que el respeto a las decisiones autónomas de los enfermos se ha impuesto en la práctica médica diaria como norma reguladora de las relaciones entre profesionales y enfermos.

"La principal característica de la relación médico-paciente, es en la actualidad, el reconocimiento médico de la autonomía del paciente. La ley es respetuosa con la idea de que quien mejor conoce lo que es más favorable para sí mismo es el propio paciente, después de ser correctamente informado" (Manual de Ética y deontología Médica. OMC, 2012, paf.53).

"El médico respetará el derecho del paciente a decidir libremente, después de recibir la información adecuada sobre las opciones clínicas disponibles. Es un deber del médico respetar el derecho del paciente a estar informado en todas y cada una de las fases del proceso asistencial. Como regla general, la información será la suficiente y necesaria para que el paciente pueda tomar decisiones" (CDM, art.12.1)


El objetivo de haber compartido estas reflexiones en este Blog es el de recordar nuestro compromiso profesional con el enfermo desde la Ética y desde la Deontología. Os animo a que podáis compartir vuestras reflexiones con vuestros comentarios.


Dr. Jacinto Bátiz
Presidente de la Comisión de Deontología
Colegio de Médicos de Bizkaia